Gestión de UTTA para que 24 trabajadores del turf de Córdoba mantengan su fuente de trabajo

Posted on 8 marzo, 2012

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En relación con las informaciones que el gremio APHARA está vertiendo en términos tales como “Estado de Alerta y Movilización de los empleados de Hipódromos y Agencias Hípicas debido la crítica situación de veinticuatro trabajadores, por el inminente cierre de doce Agencias Hípicas en la provincia de Córdoba”, la UNION DE TRABAJADORES DEL TURF Y AFINES desea informar al público:

APHARA no representa a los 24 trabajadores de la provincia de Córdoba, no por cuestiones jurídicas o técnicas, como es el hecho de que el ámbito de actuación de su Personería Gremial no alcance a esos trabajadores (así incluso lo ha dictaminado el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación), sino por el contrario, y tecnicismos a un lado, es de hecho que no los representa.
Por el contrario, sí vela por los intereses de quienes alientan la centralización del Turf al punto de la desaparición de tal actividad en el interior del país.
Para que nuestros dichos no resulten demagógicos, como sí lo son los de la entidad que cuestionamos, o al menos los de su dirigencia, ilustraremos al lector y daremos razón de nuestras alegaciones. La explotación de agencias de carreras en la provincia de Córdoba, es por ley, potestad del Jockey Club de dicha Provincia, como tal, el Jockey Club Córdoba autorizó contractualmente la explotación de las agencias hípicas de esa provincia a la Asociación de Hipódromos. Como es natural, en el propio contrato de concesión, el concedente se encontraba facultado para rescindir el vínculo y aún más a retomar la explotación a la finalización del plazo contractual, fue así que culminado el plazo, el Jockey Club Córdoba demandó la restitución de la explotación, siendo pública su voluntad de continuar explotando las agencias por sí, o mediante terceros.
Frente a ello, ante la intención del Jockey Club Córdoba de independizarse de los intereses de la Asociación de Hipódromos, esta última entidad reaccionó, intentando inicialmente amedrentar jurídicamente a la conducción de la entidad mediterránea, formulando todo tipo de amenazas jurídicas, contractuales y comerciales. No conforme con ello, encomendó a Quiroga a que él mismo pusiese a su entidad gremial en aparente estado de Alerta y Movilización.
Ahora bien, el aludido “dirigente” gremial, que optó por ser conducido, más que por conducir el destino de la entidad que representa, y con ello de parte del Turf Nacional, lejos de estar en “alerta” por los 24 trabajadores, fue alertado por la Asociación de Hipódromos, mayormente de su conducción capital (en el sentido material y territorial del término), no por la situación de los 24 trabajadores (que desde hace meses vienen “alertando” de su situación laboral), sino porque la Asociación de Hipódromos perdía uno de sus negocios. Si singular es el “estado de alerta”, más lo fue el de movilización. En efecto, Quiroga no se movilizó por los 24 trabajadores, por el contrario, se desplazó al Hipódromo de San Isidro, buscando más prensa que resultado y en esa plaza tradicional del Turf, pretendió parar la actividad hípica en su jornada del 7 de marzo de 2012.
Así las cosas, no por el hecho de que la Personería Gremial de APHARA no los contemple, sino porque Quiroga los utiliza con mezquinos fines políticos personales, y lo que es aún más grave, en pos de los intereses del Turf que alienta, para el que trabaja y el que lo conduce, los 24 trabajadores cordobeses definitivamente no son representados ni de derecho, ni de hecho, por Quiroga. Este dirigente solo representa una añeja, perimida y egoísta idea del turf, idea que comparte con algunos dirigentes empresarios de la actividad, erigiéndose unos y otros en aparentes opositores, pero en la práctica siendo la cara y la contracara de una misma moneda.
Frente a ello, la UNION DE TRABAJADORES DEL TURF Y AFINES sí se ha puesto en alerta, aunque no en los dichos, sino en los hechos. En consecuencia, no se ha movilizado a San Isidro ni ha parado la actividad de esa plaza tradicional, por el contrario, se ha desplazado al corazón del conflicto, se ha interiorizado del mismo, se ha reunido con la dirigencia del Jockey Club Córdoba, ha transmitido su preocupación por la situación del los 24 trabajadores y la necesidad de preservar sus fuentes de trabajo, en definitiva, ha estado “alerta” y se ha “movilizado” ante la situación de esos trabajadores, aportando ideas, desarrollos e incluso sugerido propuestas de negocios, para que la plaza cordobesa continúe siendo explotada por el Jockey Club Córdoba o por un tercero.
Somos optimistas respecto a la solución del conflicto que afecta a 24 trabajadores de Córdoba, nos ocupamos de ellos, los representamos, aunque con hechos y no con dichos.
Solo así podemos ser leales a nuestras convicciones, que pasan por representar auténticamente a los trabajadores de la actividad y a los afines a ella; buscamos acercarnos a los empleadores y no imponer empleadores, instamos a una dirigencia que construya y no que destruya, una conducción que aliente, que active y desarrolle la actividad y no una que la pare; bregamos por una actividad en la que convivan plazas tradicionales y plazas relegadas, procuramos que los Jockey Club recuperen su identidad, sobre la base de alentar y desarrollar la actividad que en otros tiempos les dio el nombre, sólo así se hace un Turf más grande, sólo así se desarrolla el Turf Nacional, no permitimos ser conducidos, conducimos. 
UNIÓN DE TRABAJADORES DEL TURF Y AFINES

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