Elevage

Posted on 9 abril, 2012

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En los comienzos de la historia del thoroughbred la endogamia, cruzamientos cerrados o inbreeding era practicada por razones de comodidad y económicas por parte de los criadores. Se buscaba criar con los propios padrillos o los ubicados en las vecindades, sin cuidado de las relaciones cerradas o incluso incestuosas.
Alguno de esos cruzamientos probaron tener éxito, y desde el momento en que los criadores han siempre seguido las líneas marcadas por el suceso, sin importarles mucho cuán pequeño es el número de resultados favorables que ha habido, descuidándose de las faltas que han generado, los cruzamientos consanguíneos se volvieron una moda y han permanecido hasta nuestros días.
El problema de la endogamia se despliega a sí mismo como sigue: el más grave de todos los errores en que los criadores caen como víctimas, es que asumen que los factores que van a hacer un caballo de carreras Superior, son parte integrante de un supremo compuesto hereditario desde el cual por un feliz barajamiento de los factores ancestrales todos los inferiores han sido eliminados
El mero hecho de que entre cien descendientes de un buen padrillo cruzado con la mejor clase de yeguas al menos el 90 por ciento no es superior a la media, demuestra slip mucho más cantidad de caracteres ancestrales inferiores a través de las generaciones gaméticas que superiores. Es un hecho biológico aceptado que caracteres inferiores se transmiten más juntos que los superiores. Después de todo, es sólo el curso natural porque ciertos atributos raciales primitivos deben y necesitan conservar sus poderes transmisores y su predominancia sobre los adquiridos (ennoblecidos) de otra forma el rudimentario tipo racial y la conformación no se mantendrían.
Destacados corredores siempre han existido muy pocas y distante veces. Si hay veinte en una cosecha anual de 3.000 potrillos, uno puede hablar de una buena cosecha. En consecuencia, el riesgo es siempre inminente que por consanguinidad, es decir, por la acumulación de factores distintos de los ancestrales, la eficiencia de los factores para caracteres inferiores puede fortalecerse sin un adecuado fortalecimiento de los factores para los atributos superiores, siendo que se trata de un hecho que sigue una regla, que rompe una secuencia en la manifestación de distintos caracteres superiores dentro de un pequeño número de generaciones.
El caballo de carreras superior en la gran mayoría de los casos es sólo un individuo desde la Constitución somática, en el cual por algunos barajamiento feliz de factores ancestrales se eliminaron los determinantes inferiores. Pero es la más pura heterodoxia para propagar la idea de que el mismo barajamiento feliz también ha determinado la Constitución gamética de grandes caballos de carrera y que ellos, por tanto, por su consanguinidad tienen más éxito que cualquier otro tipo. Es cierto que un barajamiento fortuito de factores ancestrales tales como esos, pueden determinar una constitución somática superior, pero no también determinar la gamética, es decir procesarse como puros en lo que se refiere a factores para caracteres superiores. Si tales apariciones fueran imaginables el caballo más poderoso debería haber surgido del cruce de St. Simon con la hermana de Ormonde, Ornament, y no un animal tan moderado como Collar.
Allí nunca existió y nunca existirá un elemento ancestral puro en lo que se refiere a factores superiores. Si uno de los constituyentes realmente pudo haber sido un puro dominante de este tipo, los otros componentes no dejarían su influencia prevalecer. Sin embargo, puede darse por sentada que no hayan existido tales componentes dominantes puros. Algunos elementos ancestrales no son tan impuros como otros. Se trata de la única discriminación que puede hacerse. Explica por qué algunos caballos han superado de consanguinidad con cierto éxito mientras que otros, aunque a menudo de superior clase e individualidad, no lo han hecho.
Sin embargo, incluso en el caso de antepasados individuales que, a todas las indicaciones, han superado con éxito una cierta cantidad de endogamia, cuando se lleva a la práctica a un extremo, los resultados al final deben ser insatisfactorios debido a la vigoración de la fuerza hereditaria de caracteres inferiores que, cuando sólo se duplican (endogamia a dos líneas) puede comprobarse por factores superiores, pero están obligados a obtener animación cuando se triplican y cuadruplican.
Nunca hubo un caballo individual consanguíneo incluso sólo a través de dos líneas a un gran antepasado cercano, que hubiese resultado ser superior en pistas o en la reproducción a ese ancestro.
Es la noción de los criadores que, lo que no puede lograrse mediante la endogamia a través de dos líneas, puede alcanzarse por acumulaciones de tres y cuatro veces. Sin embargo fácilmente puede ser demostrado por los resultados que cuanto más un elemento del padrillo es agregado,más la cuestión se desviará del tipo de la base.
Resultados de la endogamia son confundidos por ser generalizados independientemente del hecho de que dependen totalmente de esas cualidades constitucionales y peculiaridades que son distintivamente raciales. El éxito de consanguinidad principalmente, si no únicamente, se basa en la pregunta que de esos caracteres adquiridos que los criadores están tratando de consolidar y al final fijar firmemente por la endogamia, puedan procesarse de manera dominante en el primitivo (racial). Gracias a la labor de Bateson, Davenport y otros, uno sabe que algunos factores son dominantes a los otros y viceversa, pero hay demasiados para los criadores a abordar.
DE TURFE UM POUCO