Una intensa historia de amor

Posted on 14 abril, 2012

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Por Fernando López
Daniel Auteuil ha brillado en todos los géneros, del policial negro ( El muelle ) al melodrama rural ( Jean de Florette, Manon del manantial ), y de la comedia ( El placard, El restaurante ), al drama histórico ( La reina Margot, Sade ), pero seguramente pocas veces ha conmovido tanto como cuando debió representar, en muchos casos sin emplear palabras, a un enamorado. “Es sublime de fragilidad”, lo califica Zabou Breitman, que por ese motivo lo eligió para La quise tanto , film que Impacto dará a conocer hoy.
Es el propio Auteuil quien, en una entrevista proporcionada por la distribuidora, resume la historia -en el fondo la muy conocida de un hombre casado que se apasiona perdidamente por otra mujer- y describe al personaje. “Antes de conocer y amar a Mathilde, una intérprete políglota a la que encuentra en uno de sus viajes de negocios a Hong Kong, Pierre siempre se mantuvo distante de la vida. No es alguien relajado, que acepte el placer. Se concentró en su trabajo siempre, pero, poco a poco, lo gana el sentimiento de haber hecho malas elecciones, de haberse equivocado en la vida. Es Mathilde quien le presenta lo extraordinario en su vida muy ordinaria, que le hace redescubrir la sensación de enamoramiento. Y es llamativo ver el deseo que surge en ese hombre que no estaba programado para eso, como él mismo lo dice.”
No fue el personaje el que entusiasmó a Auteuil, según dice, sino “la historia misma, la vuelta de tuerca que se le da para poder exponerla, a partir del modo en que se la cuenta a su nuera, y de cómo ésta la recibe”. En cuanto a su aproximación al personaje, apuntó: “Evidentemente uno evoca una parte de sí mismo para cada papel, eso ayuda a contar la historia, aunque no sea la suya propia. Siempre hay una parte de identificación, por eso un papel nos llega, pero con respecto a Pierre, hay algo que nos diferencia: yo no puedo decir que me haya arrepentido de algo. Y además, yo no he vivido ese tipo de historias: soy bastante equilibrado.
“La belleza del personaje de Pierre -continúa- está en su renunciamiento. No es, sin embargo, una historia de coraje. El no ama tanto la vida como para tomar el riesgo de vivirla. Es por sus propios límites que está dolido. Cada uno carga con los suyos, y eso es lo que el film viene a recordarnos.”
LA NACION