La crisis ya afecta las fiestas de casamiento en Brasil: el caviar y el champagne en baja

Posted on 1 julio, 2012

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Por Letícia Casado
El mercado de matrimonios continúa creciendo en Brasil, pero está cambiando su perfil. El ingreso en los últimos dos años de nuevas empresas aumentó la competencia y los novios, a pesar de contar con una renta más alta, están cuidando el bolsillo.
Productos más caros como caviar y camarones se cambian por róbalo y tilapias; prosecco (vino espumante) y cerveza ocupan el lugar del champagne; y anémonas y fresias, flores más difíciles de cultivar, ceden espacio a las bromelias y plantas de estación.
Las empresas que actúan desde hace cerca de dos años en el mercado están detectando los cambios. Sobre el tema, Roberto Eid, propietario de Estacao San Paulo, una casa de eventos en el barrio paulistano de Pinheiros, donde el alquiler para una fiesta de casamiento cuesta R$ 30.000 (sin decoración o muebles), afirmó que “antes hacía 110 fiestas por año, hoy hago 100. No cayó 10% la cantidad de casamientos, alguien tomó ese 10%”.
El número de casamientos en Brasil superaría el millón este año, según una proyección de la consultora Data Popular realizada a pedido de Abrafesta, asociación del sector.
Entre enero y mayo, la facturación de Black Tie, empresa tradicional en el ramo de alquiler de ropa para fiestas, fundada hace 34 años, creció 9,5%. En 2011, había crecido 15%.
Varios sectores de la economía muestran este año una desaceleración, en relación a 2011, pero en el mercado de fiestas de casamiento el surgimiento de nuevas empresas impacta los negocios más antiguos. “El mercado de matrimonios como un todo creció, pero sentí la desaceleración. Tenía un ‘gap’ (agujero) de necesidad mayor que ahora, entonces surgieron empresas en varios sectores diferentes”, dijo el director de Black Tie, Cristofer Mickenhagen.
El ejecutivo señaló que el mercado aumentó su competitividad en los últimos cinco años. “Las novias están gastando un poco menos actualmente”, afirmó, agregando que “hay más opciones en el mercado. Si antes mandaba a hacer el vestido a medida por R$ 7.000, hoy compra uno equivalente por R$ 4.000”.
“El mercado está cada vez más pulverizado. Que aumente o disminuya la facturación de una empresa no significa que se achique el mercado, sino un aumento de la competencia”, dijo Renato Meirelles, socio director de Data Popular. Según Meirelles, dos factores empujan el crecimiento del segmento: el ‘bonus’ demográfico en el país y el aumento de renta de la clase media baja, que, con más dinero en el bolsillo, piensa en la fiesta como una inversión. “Es un festejo muy importante desde el punto de vista simbólico”.
Con datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) y del ministerio de Trabajo, la empresa calcula que los gastos con fiestas y ceremonias moverán R$ 14.800 millones en 2012. Dentro de ese monto también están las fiestas de graduados, dijo Meirelles, “aunque la fiesta de casamiento es, de lejos, la líder”.
El relevamiento se realizó en base a datos de 2010, cuando ese mercado -formado por 8.300 micro y pequeñas empresas, de las cuales 60,5% ubicadas en el sudeste del país-habría movido R$ 12.500 millones. En 2011, creció 9,6% a R$ 13.700 millones.
Los padres de los novios ejercen todavía un papel importante a la hora de bancar los gastos de las fiestas, pero eso también está cambiando. En Estacao Sao Paulo, los padres pagan 80% de esas fiestas. Pero crece la parte que sale del bolsillo de las parejas, según Eid. “El cambio está ocurriendo desde hace muy poco tiempo, cinco años. Yo diría que en otros cinco, irá a 60% (las fiestas pagadas por los padres), y la curva se invertirá en diez años”, calculó.
Los cambios obligan a las empresas a adaptarse. La agencia de organización de eventos de lujo As Duas vio caer la demanda 40% en el primer semestre del año. “El año va bien, pero no es óptimo. Tengo la sensación de que las personas tienen más conciencia”, afirmó su propietaria Tatiana Creazzo, desde hace nueve años en el mercado. “Creo que las grandes fiestas están disminuyendo. Con menos de R$ 200.000 no se puede hacer una buena fiesta en San Pablo”.
Para sortear la caída de las fiestas de casamientos, Creazzo invierte en fiestas de “Bar Mitzva” (celebración de los jóvenes judíos). La florista Lucia Milan, que actúa en el ramo hace 14 años con foco en casamientos de clase alta, afirmó que sus clientes están negociando más, antes de cerrar el acuerdo. “No se habla más de exuberancia y flores caras. El presupuesto se negocia mucho”.
Según Milan, el mercado en general crece, lo que disminuye es el nicho en el que ella actúa, porque “todo el mundo coloca una flor, sea una fiesta de R$ 1.000 o de R$ 1 millón”. “Creo que el mercado se enfrió, también lo dicen los proveedores”, dijo, y explicó que algunos tipos de plantas, como anémonas, fresias, narcisos y ranúnculos, más difíciles de cultivar, están desapareciendo de la cadena de proveedores por los escasos pedidos.
También cayó la demanda por flores más caras, como orquídeas y tulipanes, en detrimento de bromelias y hortensias. “Los clientes no dejaron de festejar, pero redujeron la inversión. Quien pagaba R$ 30.000 en flores comenzó a mirar el presupuesto y busca una opción más barata”, dijo Eid. “Los novios están pensando antes de desembolsar el dinero”.
Para Milan, el casamiento de Kate Middleton con el príncipe William resume en nuevo escenario. La fiesta de la princesa Diana con el príncipe Charles fue “super-exagerada”, dijo, mientras la boda de Kate, que se transformó en un ícono de la moda alrededor del mundo, fue muy discreta. “La mentalidad cambió”, concluyó.
EL CRONISTA