El desafío de crear entornos atractivos para la nueva generación

Posted on 3 julio, 2012

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Por Andrea Linardi
La Harvard Business Review, en su primer número del año, señala en su portada el valor de la felicidad de los empleados y su contribución al resultado financiero de la compañía. ¿Podemos afirmar que somos felices trabajando? ¿Sentimos que podemos aportar lo mejor de nosotros y que nuestros talentos se desarrollan en pos del crecimiento de los negocios? ¿Somos fieles a nosotros mismos en las oficinas?
Pasamos en nuestro trabajo el 50% de las horas que vivimos despiertos los días laborales. Si sumáramos el tiempo en que nuestros smartphones nos mantienen alertas o simplemente porque el tema nos preocupa continuamos enganchados, este porcentaje ascendería considerablemente.

Balance trabajo-vida
La búsqueda del bienestar de la persona es un tema de agenda de las empresas y una exigencia básica de los Millennials a la hora de elegir una organización donde sumarse.
Así lo demuestra una encuesta que realizó PriceWaterhouseCoopers en 2011 a 4.364 graduados universitarios de 75 países acerca de sus expectativas de trabajo en la cual se concluye que, para la Generación Y o Millennials, el desarrollo y el balance trabajo-vida son más importantes que la recompensa financiera. En segundo lugar aparece la flexibilidad de horarios y los bonus, en el tercer puesto.
La teoría de los compartimentos estancos que reconoce nuestra faceta personal y profesional como ámbitos de desarrollo distintos ya no tiene vigencia. Hoy reconocemos una multidimensionalidad del ser humano, donde lo laboral y lo familiar, al igual que lo privado y lo público, son ámbitos que se superponen, dependen uno del otro, se retroalimentan y constituyen la esencia de nuestra calidad de vida.
Tanto lo que sentimos en las organizaciones, como las emociones que vivimos y experimentamos en ellas, conforman nuestro vivir. W.Edwards Deming, padre del cambio de management de Japón, afirmaba que la motivación intrínseca de los empleados se centra en la búsqueda del goce y la satisfacción personal en el trabajo.
Pero, mientras tanto, las empresas necesitan seguir trabajando para avanzar en este sentido ya que los datos no muestran que lo hayan logrado. Una encuesta dirigida por The Mental Health Foundation en 2005 enfocada a investigar la cantidad de tiempo que las personas dedican al trabajo y cómo se sienten al respecto, arrojó los siguientes datos:

1| El 30% se siente infeliz o muy infeliz respecto del tiempo que dedica al trabajo.
2|Más del 40% de los empleados descuida otros aspectos de su vida por el trabajo, lo que los hace más vulnerables a problemas de salud mental.
3| Trabajando horas extras, el 27% se siente deprimido, al 34% le causa ansiedad y el 58% se siente irritable.
4| Cuantas más horas pasa trabajando, más son las horas fuera de su oficina que el empleado piensa y se preocupa por su trabajo.
5|Cuanto mayor es la cantidad de horas semanales dedicadas al trabajo, mayor es también la cantidad de respuestas de infelicidad del empleado.
6|Casi el 65% declara haber sufrido un efecto negativo en su vida personal.

Las organizaciones necesitan plantearse el desafío de ser entornos atractivos donde las nuevas generaciones quieran pertenecer y donde las actuales se sientan orgullosas de representar.
El biólogo y epistemólogo chileno Humberto Maturana afirma: “Vivimos en Bienestar cuando no hay esfuerzo en el hacer”. Sólo la reflexión personal nos llevará a la respuesta de si sentimos o no bienestar en el 100% de las horas que vivimos, producto del 50% que vivimos trabajando.
EL CRONISTA

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Posted in: Economía