Las “minirreflexiones” de Fidel desconciertan a Cuba

Posted on 4 julio, 2012

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Por Juan Tamayo
Uno se pregunta: ¿se está descostillando de risa Fidel Castro mientras observa cómo los lectores de sus recientes comentarios estilo haiku tratan de hallarles pies y cabeza? ¿Está enviando mensajes serios, pero tenuemente velados? ¿O es que está simplemente gagá?
En crípticos párrafos que nunca pasan de 65 palabras, el ex mandatario cubano escribió sobre los yoguis, plantas comestibles, una crítica a Cuba hecha por un líder chino que murió hace 15 años y un ex líder de la Alemania Oriental que murió hace aún más tiempo.
Las délficas declaraciones de Castro suscitaron expresiones de estupor, chistes sobre su estado mental -a punto de cumplir 86 años el próximo 13 de agosto- y acrobáticos esfuerzos por parte de sus partidarios de explicar sus extrañas palabras.
“Respeto todas las religiones, aunque no las comparta. Los seres humanos buscan una explicación a su existencia, desde los más ignorantes hasta los más sabios. La ciencia busca constantemente explicaciones de las leyes que rigen el universo. En estos instantes lo ven en momento de expansión, iniciado hace alrededor de 13.700 millones de años”, escribió anteayer en una nota publicada por el sitio web del gobierno.
“Los yogas [sic] hacen cosas con el cuerpo humano que escapan a nuestra imaginación. Están allí, ante nuestros ojos, a través de imágenes que llegan instantáneamente desde enormes distancias, a través de Pasaje a lo Desconocido”, señaló en otra entrada, de 35 palabras.
Un sitio web progubernamental trató luego de explicar que el párrafo era un elogio de Pasaje a lo desconocido, un programa de la televisión y la radio cubanas del animador Reinaldo Taladrid, viejo amigo de Castro y que a veces trata temas delicados, como la escasez de comida en la isla.
Pero algunas de las otras minicolumnas que empezó a escribir el 10 de junio -en contraste con sus largas “reflexiones” y sus famosos discursos, aún más largos- fueron más duras de pelar. En una se refirió, sin explicaciones, a un “insulto” a Cuba por el reformador económico de China Deng Xiaoping, que murió en 1997, y en otra elogió al ex líder de Alemania Oriental Erich Honecker, famoso por su resistencia a cambiar el sistema comunista, que falleció en 1994.

Interpretaciones
El comentario sobre Honecker mencionó además a una persona no identificada que “vendió su alma al diablo por unas pocas líneas de Vodka [sic]”, y que se interpretó como una posible referencia a Boris Yeltsin, Mikhail Gorbachov o incluso su propio hermano Raúl Castro, un rusófilo cuyo amor al vodka es conocido.
Fidel usó otra columna de un párrafo para elogiar la moringa, una planta comestible oriunda de la India, “fuentes inagotables de carne, huevo y leche, fibras de Seda [sic] que? son capaces de suministrar trabajo a la sombra y bien remunerado, con independencia de edad o sexo”.
Los analistas de Cuba no se ponen de acuerdo en qué hay detrás de la aparente decisión de Fidel de escribir entradas crípticas de un solo párrafo y dejar de lado sus largas columnas. Eugenio Yáñez, analista de Miami, señaló que Castro, que cedió el poder a su hermano Raúl en 2008, trata de llamar la atención para mantenerse en el candelero.
En tanto, Marzo Fernández, ex economista del gobierno que vive ahora en Miami, dijo que las minicolumnas podrían ser una manera de mostrar a los cubanos que Castro, que no ha sido visto en público desde la visita de Benedicto XVI en marzo pasado, está viejo, pero vivo.
Castro todavía conserva poder político y “lo necesitan vivo y cómplice” de todas las medidas económicas de mercado que Raúl Castro prometió implantar, añadió Fernández.
Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, dijo que Castro “evidentemente no se siente lo bastante coherente como para escribir artículos más largos”, por lo que las columnas breves son “un modo de mantenerse en el candelero, algo que a él siempre le encantó”. Y Phil Peters, experto en Cuba del Instituto Lexington, de Washington, bromeó que tal vez Castro “se esté entrenando para Twitter”, que limita a sus usuarios a 140 caracteres.
LA NACION