Cuando todo adquiere sentido

Posted on 6 julio, 2012

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Por Luis Aubele
arte de la función de la astrología es hacernos comprender que la vida tiene un sentido, un orden que nos excede, que es mayor a nosotros mismos. Que al reconectarnos con ese orden cósmico logramos el conocimiento y la conciencia sobre lo que cada uno de nosotros es. Y este es un primer paso fundamental para resolver los problemas que nos plantea la vida”, advierte la astróloga y psicopedagoga Inés Ber.
Todo cobra sentido. “La carta natal es una representación gráfica, con forma de mandala, de lo que sería el cielo en el momento en que una persona nace. Esto incluye la hora exacta de nacimiento, día, fecha y, además, las coordenadas del lugar, los planetas, el sol y la luna. Pero la carta natal no es una sumatoria, es una expresión completa que debe leerse como una totalidad, donde todo adquiere sentido precisamente por ser parte de esa totalidad. En la interpretación son muy importantes las interrelaciones entre sus componentes”, agrega.
Nada es casual. Es importante dar a la persona la idea de que las cosas tienen un ciclo y una funcionalidad. Que todo tiene un por qué, un para qué, una razón, una finalidad, que nada es casual. “Cuando sufrimos un quiebre en nuestras vidas solemos aferrarnos al pasado como la única posibilidad. En ese sentido, la carta natal aclara las cosas y permite ver que son cambios necesarios para nuestro crecimiento como seres humanos.”
Independencia. Para Ber, uno de los temores del astrólogo al hacer cartas natales es que la persona se vuelva dependiente. “Cuando precisamente se aspira a lo contrario. Se hace la carta natal para que la persona pueda hacerse cargo de sí misma, asumir quién es y desarrollar herramientas para tomar las mejores decisiones. Pero a veces la gente se acerca a una con la esperanza de que le diga qué deben hacer. Que otro se haga cargo de su destino, a la manera de un gurú o algún ser trascendente.”
Sincronicidad. En la tarea del astrólogo, algo que surge constantemente y que asombra es la sincronicidad de los hechos. “Tiene que ver cuando dos hechos confluyen en un momento determinado, armónicamente. En un tiempo me interesé mucho en armar árboles genealógicos de cartas natales. Arboles familiares de padres, abuelos, etcétera, pero siempre a partir de las cartas natales. Entonces pude ver cómo cada miembro de una familia nace en un momento y en un lugar determinado, cómo se inserta en forma armónica en ese árbol y en esa herencia familiar. Vi cómo cada individuo se inserta a la perfección en ese árbol y tiene vinculación con todo, incluso el que no tiene relación consanguínea, por ejemplo alguien que se casa. Y vi cómo el momento del nacimiento es un increíble y maravilloso hecho sincrónico.”
Otros ámbitos. “Para mí, estos hechos siguen siendo asombrosos. Cuando trabajo se me pone la piel de gallina todo el tiempo. Mi tarea como psicopedagoga y docente en educación especial con chicos me enriquece muchísimo y me permite experimentar la visión astrológica en otros ámbitos.”
Justo lo que corresponde. “Un sujeto nace exactamente en el momento y el lugar que le corresponde, reflejando en su carta natal lo que lo precedió, lo que es y su desarrollo posterior. Pasado, presente y futuro confluyen sobre el mismo símbolo circular. El nacimiento es el primer hecho sincrónico que se produce entre el hombre y el cielo para ese momento y lugar. Pero esto no implica que quedemos condicionados a vivencias únicas a lo largo de nuestra vida; la riqueza del simbolismo astrológico nos permite encontrar significados variados que amplían las posibilidades de interpretación y vivencias”, concluye Ber.
LA NACION