Una bella ciudad desde la mirada romántica de un genio del cine

Posted on 7 julio, 2012

0


Woody Allen no se detiene. A los 76 años, ningún desafío le queda grande.
El eterno cineasta regresa a la pantalla grande con “A Roma con amor”, una comedia filmada en Italia, que escribe, dirige y protagoniza, y que reúne a figuras estelares de la talla de Alec Baldwin, Ellen Page, Roberto Benigni, Jesse Eisenberg y la explosiva Penélope Cruz.
La película, que se estrena esta semana en la Argentina, gira en torno a una historia coral con cuatro historias independientes de turistas con un escenario común: la ciudad de Roma.
“A Roma con amor” es un caleidoscópico juego de comedia en una de las ciudades más encantadoras del mundo. Un arquitecto americano conocido reviviendo su juventud, una romana de clase media en busca de celebridad, una pareja de románticos empedernidos, y un director de ópera atípico son los protagonistas de un filme que apunta a entretener.
Roma es una ciudad como ninguna otra en el mundo. Rodeada de monolitos en silencio de una antigua civilización, la ciudad experimenta al mismo tiempo el clamor de una moderna metrópoli llena de vida.
La ciudad romana es la fusión perfecta de la historia y el presente, una suerte de centro de animación de extraordinaria cultura, el arte y la cocina.
“Gran parte de la acción y la actividad en Roma tiene lugar fuera, en sus cafés y calles”, dice Woody Allen. “Es una ciudad increíble sólo para caminar. La ciudad en sí es una obra de arte, Roma es una ciudad de gente moderna y sofisticada”, agregó. Para Allen el lugar era demasiado grande para ser contenido en una sola historia. “Sentí que la ciudad de Roma se prestaba a una serie de cuentos de diversos”, indicó el cineasta.
Aunque Roma es la protagonista central del filme, y cae de maduro que el título devino de la fuerza de las imágenes de la capital italiana, Allen tenía en mente otro título para esta película.
“Mi título original era «Bob Decameron», pero nadie sabía qué era el Decamerón, ni siquiera en Italia”, explicó. El Decamerón es una serie de cuentos picarescos, llenos de referencias sexuales muy atrevidas, escrito por Giovanni Boccaccio en el siglo XIV, y Allen confió en que ese sería un buen disparador para sus historias corales.
Pero, aparentemente, no cayó bien en la producción del filme. “Entonces lo cambié por «Nero Fiddled», que se traduce como «Nerón en la lira», pero parece que tampoco tuvo buena acogida esa idea. La frase proviene de la expresión “Roma arde mientras Nerón toca la lira”, pero no es tan conocida popularmente.
“La mitad de los países del mundo no entiende lo que eso quiere decir, no conoce la expresión. Entonces opté por un título genérico como «A Roma con amor» para que lo entienda todo el mundo”, dijo Allen, con algo de fastidio.
Allen, quien no ha aparecido en ninguna de sus películas desde “Scoop” en 2006, también vuelve aquí a la pantalla grande, en el papel de Jerry, el padre de una joven estadounidense que está a punto de casarse con un italiano.
“Cuando escribo un guión, si hay un papel para mí, lo tomo. Pero a medida que envejezco, las oportunidades son cada vez más infrecuentes”, explicó.
El reconocido cineasta, que viene de lucirse con “Medianoche en París”, agregó que: “Cuando era más joven, podía hacer el papel principal y tener escenas románticas con las mujeres. Era divertido, me encantaba eso. Pero ahora que soy más viejo, estoy reducido a hacer papeles de portero o de viejo tío, y realmente no es lo que más me gusta”, destacó.
Las historias que se encuentran en “A Roma con amor” exploran la eterna búsqueda de amor y el sexo en distintas variantes: a partir de un compromiso; una luna de miel y también a través de una variedad de actos de infidelidad.
Pero lo interesante es que además las variantes pueden ser la de hacer el amor más tierno; de los enlaces espontáneos, y de la emoción de un nuevo amor hasta el final de una relación, que deviene en una angustia irremediable.
Estos interludios románticos juegan simultáneamente en esta ciudad antigua y bulliciosa, en todos los rincones de la ciudad, en el pasado y en el presente y quizá se continuará en el futuro.
La película deja abierta la sensación de que son innumerables las personas que han encontrado un vínculo amoroso en las mil y una calles de Roma. Y lo mejor de todo es que siempre puede haber uno más.
LA CAPITAL