Es cuestión de no aferrarse

Posted on 12 julio, 2012

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Por Luis Aubele
El budismo puede aplicarse sobre la vida cotidiana occidental. Nosotros como cultura y como historia tenemos una visión muy distinta de la oriental. Pero el budismo práctico trasciende las diferencias y brinda herramientas prácticas que permiten una nueva visión de la realidad y acercarse a algo tan escurridizo como la felicidad”, reflexiona la licenciada en Ciencias de la Educación Cintia Vanesa Dias.
La felicidad como consecuencia. “Con respecto a la felicidad, lo que diferencia al occidental del oriental básicamente es la forma de acceso. El occidental persigue la felicidad como si fuera una meta, algo escurridizo que siempre está lejos. De esta forma vive pensando que siempre le falta algo. El oriental, en cambio, cree quepara poder tener la felicidad uno tiene que ir a buscarla, hacer cosas. La felicidad es un efecto, una consecuencia”, sigue Dias.
Principios fundamentales. El budismo parte de la observación de la naturaleza y pronto comprende que como somos parte de la naturaleza, para ser felices debemos estar en armonía con ella. Descubre que hay tres grandes principios fundamentales para sentir esa felicidad en el aquí y en el ahora.
Cambio permanente. “En primer lugar, en la naturaleza no hay nada permanente. Hay cambios constantes en el vuelo de los pájaros, en su canto, en el tiempo, en el color de las hojas, etcétera. En nuestra vida cotidiana observamos esta impermanencia cuando pasamos por una calle y vemos que hay un pozo nuevo, u observamos que hay un negocio nuevo y que otro cerró. Además, en esa impermanencia existen ciclos: por ejemplo, tal árbol que está frente a mi casa ahora esta totalmente pelado, pero dentro de unos meses va a estar cubierto de hojas. Esas hojas no van a ser las mismas de antes, serán distintas. Por todas partes la naturaleza nos deja pistas, marcas de un constante flujo y reflujo. Como decía el filósofo Heráclito: Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río. El primer principio es que no existe nada permanente y la única constante es el cambio, lo que lleva a liberarse y a no vivir aferrado a las cosas.”
Todo es dependiente de todo. En Oriente se cree que no existe nada independiente en la naturaleza y este es uno de los conceptos que más les cuesta aceptar a los occidentales, preocupados por su individualidad. En nuestra vida cotidiana somos dependientes de millones de cosas. Todos dependemos de algo, absolutamente todo es dependiente de todo. Y esto nos crea una gran responsabilidad, porque de pronto comprendemos que muchas personas dependen de nosotros, de nuestras actitudes, de nuestra manera de ser. Otra cosa que uno debe tener en cuenta es que todo es un efecto, el producto de una causa. Allí aparece el tema de la responsabilidad.
Aplicar el budismo en el presente. “Otro principio importante en la aplicación del budismo en nuestra vida cotidiana es la necesidad de estar centrados en el presente. La actitud occidental suele ser totalmente contraria: siempre estamos mascullando por lo que pasó o preocupados por lo que va a pasar, e ignoramos el presente. Sin embargo, el presente es lo único real, lo otro son formas de fuga que llevan a la frustración. Cuando nos queremos dar cuenta ese presente se transformó en un pasado.”
LA NACION

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