Palabras sobre el perdón

Posted on 20 julio, 2012

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Un fragmento de La ley del espejo, del psicólogo y experto en coaching Yoshinori Noguchi (Hiroshima, 1963).
Vamos a reflexionar un poco sobre el perdón. Cuando pienso ¡no se lo puedo perdonar!, significa que todavía vivo atado al pasado, que el corazón está repleto de rencor hacia alguna persona.
Si siento resentimiento hacia alguien y me digo ¡no se lo puedo perdonar!, no conseguiré nunca la paz interior. Estamos trastornados porque una fuerza extra está actuando sobre nosotros. Y si esta situación se prolonga, se acabará convirtiendo en sufrimiento.
Ciertamente ésta es una situación difícil. Yo también la he experimentado.
En este momento tenemos dos opciones: perdonar o no perdonar.
Si en el pasado resultamos heridos en la relación con alguien, podemos escoger no perdonar.
En este caso significa que nos permitimos quedar anclados en el acontecimiento pasado. Y debido a esa situación pasada, eliminamos la posibilidad de tener una vida llena de paz.
Por otro lado tenemos también la opción de perdonar. Si perdonamos, entonces tanto nuestro cuerpo como nuestro interior se calman y podemos relajarnos.
Nos liberamos del hechizo del pasado y conseguimos paz y libertad de espíritu.
Perdonar no significa que damos el visto bueno a lo que nos han hecho ni que lo pasamos por alto.
Perdonar significa que nos liberamos del pasado que nos ata, que dejamos de hacer reproches, y que escogemos la calma de los momentos presentes.
¿Y usted? ¿Siente en este momento resentimiento hacia alguien?
¿Estaría dispuesto a perdonar a esa persona con tal de conseguir una vida feliz?
Debe tener en cuenta que perdonar a alguien es sólo para usted mismo, no es para nadie más.
Pero si nos llenamos el interior únicamente de insatisfacción, cada vez ocurrirán más acontecimientos que quieren expresar el descontento.
Y, al contrario, si tenemos el corazón siempre lleno de agradecimiento, ocurrirán más acontecimientos que nos harán sentir más agradecidos.
La vida es un espejo que refleja nuestro corazón. Esta ley es muy simple, pero si la tomamos en cuenta, nos enseñará a conducir y enriquecer nuestras vidas.
LA NACION

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