Icono de estilo eterno

Posted on 21 julio, 2012

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Por Paula Cipriani
A casi 50 años de su muerte -el 5 de agosto próximo-, Marilyn Monroe estará más presente que nunca en reediciones de su estilo por creativos de todo el mundo: publicidades que la evocan, muestras, libros y hasta merchandising (ya fue lanzada una muñeca con su imagen). La rubia preferida de Hollywood hizo 54 películas y hubieran bastado muchas menos para inmortalizar su carisma de estrella. Es que frente a las cámaras se desenvolvía con soltura en eso de tomarse la vida con humor, un ejercicio que no pudo llevar a la práctica en lo personal (sus biografías hablan de su carácter atormentado).

Cazador de talentos
Hay dos versiones de cómo salió del anonimato. Una dice que un fotógrafo captó unas cuantas tomas con su instantánea y que el fichaje en las agencias Yank y Blue Book no tardó en llegar. Más aún, que fue en esta última donde recibió dos consejos que le cambiarían la vida: teñirse el pelo de rubio y reemplazar su nombre original, Norma Jeanne Mortenson, por otro.
La otra, le adjudica a Ben Lyon, un ejecutivo de la 20th Century Fox, el hallazgo y estas dos indicaciones a las que Marilyn Monroe le debe su nacimiento (eligió su seudónimo en homenaje a la actriz Marilyn Miller y a su madre, de la que tomó el apellido de soltera).
Lo cierto es que desde 1946, con sus primeras apariciones, comenzó una carrera que no se detuvo hasta el 5 de agosto de 1962, cuando la encontraron muerta en su casa. Entonces rodaba Something’s got to give , una película que nunca se terminó.

Encanto aspiracional
Pero ella no sólo hizo historia en el cine. Su imagen se agigantó mucho más allá de la pantalla grande. Fue una sex symbol deseada por los hombres e imitada por las mujeres de su generación y las que siguieron.
Sobria en los colores -usaba negro, nude, blanco, beige y colorado- hizo de los vestidos de línea A, el escote halter, las faldas lápiz y camisas anudadas su estilo propio. Se adueñó de los lazos, los plisados, las estolas, las perlas y los lunares (su estampa favorita), y así dulcificó su imagen de femme fatale .
Entre sus boutiques favoritas se encontraban Bloomingdales y los diseñadores Salvatore Ferragamo y Pucci, aunque quien más la vistió fue William Travilla, vestuarista de la Fox. La belleza de Marilyn también tiene su iconografía. La diva afrimó que dormía sólo con dos gotas de Chanel N° 5 y que el colorado de sus labios lo lograba con cinco capas de rouge de Guerlain. ¿Mito o verdad? Una incógnita, como la causa de su muerte.

La súper star
Con las películas The Asphalt Jungle ( La j ungla del asfalto) y All About Eve ( Eva al desnudo ), de 1950, estaba en boca de todos. Pero su fama se hizo internacional cuando hizo el musical Los caballeros las prefieren rubias y posó para Playboy.
A continuación cosechó una sucesión de éxitos de taquilla con Cómo casarse con un millonario (1953), The Seven Year Itch, La tentación vive arriba (1955) y Bus Stop (1956). Ya como una de las actrices mejor pagas de Hollywood, hizo Some Like it Hot (1959) y ganó su mayor reconocimiento profesional: el Globo de Oro a la mejor comediante. Toda una paradoja de esta mujer que escribió de puño y letra no haber conocido la felicidad, como recoge el libro Marilyn Monroe Fragmentos .
LA NACION