Tim Burton (Mano a mano con el genial director)

Posted on 3 agosto, 2012

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El excéntrico director presenta su última obra cinematográfica Sombras tenebrosas, una mezcla de comedia, drama y terror que protagoniza Johnny Depp en el rol de un vampiro. Desde Londres, Burton nos cuenta en exclusiva los detalles de la cinta y revela por qué todavía tiene problemas para ser contratado.
Cuando uno piensa en Tim Burton la primera imagen que le viene a la mente es la del tono sombrío de sus películas, y que puede ser un tipo raro, parecido a alguno de sus personajes -como Edward de El joven manos de tijera, o Jack de El extraño mundo de Jack-, vestido siempre de negro, con el pelo alborotado y una personalidad más que excéntrica. El lugar de encuentro para la entrevista fue Londres, donde habita desde hace doce años junto a su mujer, la actriz británica Helena Bonham Carter. Claro que esta ciudad es conocida por su cielo constantemente nublado, un elemento que damos por hecho en las películas del genial director. Sin embargo, el día que Tim se sentó a hablarnos de Sombras tenebrosas, su último proyecto que se estrena este mes, el sol se había apoderado de toda Inglaterra. No sólo el clima rompía con esta imagen previa que nos habíamos hecho del encuentro, sino que además Tim resultó ser totalmente diferente a lo que imaginábamos: nos encontramos con un bromista nato que adora explorar la dinámica de las familias en sus películas. La primera pista de que no era el tipo de persona que esperábamos fue cuando se sentó frente al puñado de periodistas que lo esperaban e ironizó entre risas: “Me siento como si estuviera en la Corte Internacional de la Haya siendo juzgado. ‘Juro que no lo hice’ “.
¿Qué tiene Londres que decidiste vivir en ella?
La primera vez que viví acá durante un par de años fue cuando hicimos Batman, en 1988. Después, estuve otros dos años, durante la producción de La leyenda del jinete sin cabeza, pero me mudé definitivamente hace 11 o 12 años. Extrañamente, me sentí en casa la primera vez que vine. No sé por qué, pero creo que disfruto ser extranjero. Crecí en mi barrio sintiéndome como un alienígena o un extraño, por lo que ser extranjero me hace sentir cómodo de alguna forma.
¿Tenés otro punto de vista de Hollywood desde acá?
Crecí en Los Ángeles, y pensé que iba a extrañarlo. Pero simplemente no me pasa, es más, me cuesta mucho ir de visita. Muchos autos, mucho sol, mucho todo.
¿Cuándo decidiste hacer Sombras tenebrosas? Porque está basado en una novela, y Tim Burton y las novelas no van juntos…
Bueno, es una novela que yo veía. No había televisión por cable en ese entonces, por lo que la televisión…
(Un sonido tenebroso inunda la sala y lo interrumpe. En medio del silencio y el desconcierto, el sonido se hace más claro cuando Burton saca de su bolsillo su celular: era el ringtone que indicaba un llamado. Su mujer le pedía que pasara a buscar a los chicos por algún lado. Él le dice que no puede porque está en medio de una entrevista, e invita a su mujer a saludar a los periodistas. Al finalizar su llamado, agrega: “Nunca nadie me llama, así que el sonido me asustó a mí también”).
No había nada como esta novela. Cuando era chico, volvía con mis amigos corriendo a casa a ver Sombras… porque era algo muy extraño, una telenovela gótica que iba a la tarde y que te sumergía en un sueño misterioso. Aquellos que no la vieron, probablemente si la ven ahora dirían que tiene malas actuaciones y gente que se olvida del guión. Si yo tuviera que analizar Viaje a las estrellas o La guerra de las galaxias, entiendo por qué a la gente le gustó, pero para los fans de Sombras… es complicado explicar por qué significó tanto.
¿Era una telenovela dramática. ¿La convertirste en una comedia?
Esa es una pregunta capciosa. Debería ser fácil de responder, pero eso es lo interesante de todo esto. Tengo una manera especial de ver las cosas porque a veces encuentro al drama un poco divertido. Lo mismo pasa con Sombras… Es una cosa muy seria, los actores la toman en serio, pero de alguna manera resultó ser graciosa. Siempre me interesó la mezcla de comedia y drama, y creo que esta película tiene elementos divertidos pero no la llamaría necesariamente una comedia. Tampoco creo que es una cinta de terror. Tiene su género propio, y para mí es muy interesante no encasillarla.
¿Todavía te cuesta ofrecerle nuevas ideas a los grandes estudios?
Quizás un poco menos, pero lo interesante es que cada film tiene sus dificultades. Después de Beetlejuice y Batman, había tenido un par de éxitos y creí que no tendría problemas en presentarles proyectos a los estudios. Luego vino El joven manos de tijera y fue una de las cosas más difíciles que hice en mi vida. Ahí aprendí que cada proyecto tiene sus dificultades.
¿Pensas en cambiar tu estilo en el futuro?
¿Te referís a si voy a hacer un Western? (risas)
Digo, hiciste el Planeta dé los Simios que fue algo muy alejado de tu estilo…
No soy uno de esos directores que pueden hacer un drama, y luego un western. Hay grandes dilectores que pueden moverse entre géneros y mantenerlos genuinos. Yo hago todo bajo el mismo sello, no puedo evitarlo. Sos un director exitoso, tus películas generan dinero, con lo cual los estudios deben darte libertad a la hora de producir… Quizás un poco más ahora, pero se sorprenderían de saber todo lo que debo enfrentar para hacer una película. Trato de hacer lo mío, pero incluso como comunicador me cuesta mucho hablar con la gente y explicar lo que quiero. Siempre tuve que estar seguro de cómo me sentía sobre lo que estoy haciendo, porque es la única forma en que puedo transmitírselo a un actor.
Pero tuviste tus problemas con los estu­dios. Quizás ellos quieren cambiar cosas en tus películas, como pasó con el perso­naje del Pingüino en Batman, que que­rían que fuera distinto.
Incluso Batman fue una lucha constante para que tenga un tono oscuro. El estudio tenía miedo de eso, pero ahora parece una historia liviana y edulcorada, comparada con las nuevas versiones. Es gracioso cómo las cosas cambian, pero todavía recibo notas que dicen “quizás eso es un poco fuerte”. Bueno, con Frankenweenie tuviste problemas y ahora te contrataron de nuevo...
(N. de la R.: Burton ñie despedi­do por Disney en el ’84 por hacer el corto Frankenweenie. Este año, el mismo estudio volvió a contratarlo para que filme un ¡argometraje basado en aquel corto, que se estrenará este año). Disney, como la mayoría de los estudios, me han contratado y echado como 5 o 6 veces. Es como un círculo, y me resulta divertido. “Te amamos… ahí está la puerta”(risas).
Esta película está basada en relaciones familiares. ¿Es la familia importante para vos?
Es un tema que siempre me resultó inte-resante porque no tuve una buena familia, aunque siempre me pareció que era un buen lugar donde refugiarse. A medida que fui creciendo, me di cuenta de su importancia, y creo que es por eso que amo hacer películas. Somos como una gran familia y eso ayuda a Levar adelante el proceso. Me resistía mucho al concepto cuando era chico, pero luego entendí que hay diferentes tipos de familias y diversas dinámicas. Solía buscar familias felices para comparar con la mía, y me hacía amigo de chicos italianos porque siempre cocinaban y parecían las familias más felices del mundo. Pero en cuanto empezás a rascar un poco la superficie, te das cuenta de que son tan raras como todas.
Johnny Depp es parte de tu familia. ¿Qué cncontrás en él que te hace seguir llamándolo?
Disfruto de trabajar con alguien al que le gusta encontrarse en diferentes personajes. Encuentro excitante y atractivo trabajar con alguien así.
Cuando  estás  creando  un  personaje, ¿soles tenerlo en mente?
No siempre, pero para películas como esta pensarías en él más que en otros, proba­blemente porque hay actores que reflejan siempre a la misma persona en la pantalla, mientras que a él le gusta cambiar todo el tiempo. Pero no trabajo con él porque sí. Ambos tratamos de hacer cosas donde la intención de participar sea mutua.
¿Todavía te sorprende en el set?
Sí, y tiene que ser así. Si no, no trabajaríamos juntos. Nos tomaríamos un descanso el uno del otro.
¿Te consideras un perfeccionista?
No soy un Stanley Cooper, no hago 100 tomas. Soy más un tipo de 5 o 6 tomas, quizás alguna más si hay un problema técnico. Hay que tener cuidado con la perfección, porque a veces te puede lle­var a tener visión de túnel. Pasas horas moviendo un pequeño objeto adelante y atrás de la cámara mientras el resto del set se viene abajo. Hay que ser muy cuidadoso con esas cosas. Pero me gusta eso, meterme en la escena, entender a los personajes, ir en esa dirección.
¿Qué es lo que más te gusta del proceso de hacer una película?
Disfruto de los actores, elegirlos, ver cuál va para cada papel. También, por supuesto, el rodaje. Cuando estás ahí, no pensás en el estudio, en el marketing, en la taquilla, sólo en filmar. Y, por supuesto, la familia que se genera en cada película, quiénes te rodean en el proceso.
Hablando de marketing, el tráiler sólo salió dos meses antes de la película...
¿Cómo se siente? Estaba probando algo nuevo (risas). Hay un par de razones para ello. Primero, siempre sentí que los tráilers son muy largos, y además que salen con mucha anticipación. Digo, no conozco a nadie que diga: “Oh, en un año y dos meses quiero ir a ver esa película”, y lo marque en su calendario. Además, en esta película se atrasó el proceso de produc­ción, hubo muchos efectos visuales, mucha post-producción. Puedo parecer tranquilo y concentrado ahora, pero en realidad estoy enloquecido con terminarla.
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