Compartir la tecnología con los hijos mejora los vínculos

Posted on 9 agosto, 2012

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Por María Eugenia Pintos
Palabras como SMS, videojuegos o Facebook, que hace una década podían parecer sacadas de un libro de ciencia ficción, hoy están incorporadas al diccionario cotidiano de todas las familias argentinas. En los últimos años, y gracias a los múltiples avances en las comunicaciones y el entretenimiento, el vínculo entre padres e hijos mutó y se reconvirtió. Una encuesta de D’Alessio IROL para Clarín reveló que el 52% de los padres siente que la tecnología los ayudó a incrementar el contacto con sus hijos. El rol paternal no se pierde: la mitad de los padres se preocupa por controlar lo que los hijos hacen online o sigue sus actividades diarias con llamados o mensajes de texto.
De acuerdo con el sondeo, el 59% de los adultos confiesa que gracias a las nuevas herramientas disponibles, el contacto que tienen con sus hijos es mayor al que ellos tenían con sus padres. ¿Pero cuáles son las actividades que los acercan? Según el estudio, de cada 10 padres y madres, 7 ayudan a sus hijos a buscar información para la escuela; 5 juegan con ellos en la PC; 5 les mandan mensajes de texto, 4 descargan o miran películas online y 4 son amigos de los hijos en Facebook.
Claro que la influencia de la tecnología en el vínculo padres-hijos varía desde la infancia hasta la adolescencia. A medida que los chicos crecen, incorporan cada vez más herramientas. “Es la primera vez que los chicos tienen el conocimiento de algo que los adultos desconocen”, dice la antropóloga Natalia Zlachevsky, coordinadora de proyectos en el sitio especializado chicos.net. “La relación entre nativos digitales y padres a través de la tecnología hace que se revierta una situación que siempre fue asimétrica entre adultos y chicos. Ahora hay un terreno en el que los chicos tienen mayor habilidad que los adultos”, asegura la experta.
Laura Orsi, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) coincide y agrega que en ese contacto que se establece entre padres e hijos siempre hay algo de diálogo y de lúdico. “De alguna manera se convierte en un espacio de juego”, acota. No obstante, según Zlachevsky, la tecnología por sí sola “no puede” resolver los problemas de comunicación que tengan padres e hijos. “Al contrario, puede reflejar que esos problemas de comunicación existen”, señala la antropóloga.
“Conectados no es sinónimo de comunicados”, alerta la doctora Ana Rozembaum de Schvartzman. “Pese a los avances tecnológicos, sigue habiendo problemas de comunicación entre padres e hijos. Lo más conveniente es que los padres estén actualizados. A veces, a los padres les genera cierta angustia que sus hijos sepan más que ellos sobre determinados temas. Y esto complica las relaciones”, diagnostica la especialista.
Gracias a las nuevas tecnologías, los hijos suelen sentirse acompañados por los padres de maneras que hasta hace unos años parecían inverosímiles. Los chicos se sienten cerca de sus padres, y eso los tranquiliza: “El contacto y la comunicación con los niños, por celular, por Facebook, por mail, a partir del momento que pueden marcar un número, o más adelante, cuando están en condiciones de manejar un celular,  da confianza y seguridad”, explica Felisa Lambersky de Widder, psiquiatra y coordinadora del departamento de Niños de la APA. A medida que los chicos crecen, la relación con los padres se modifica: lo importante es no abusar de la tecnología para que no se sientan controlados: “Con los adolescentes es bueno hacerles comprender que no se trata de invadir su privacidad sino de saber si llegaron bien a un lugar o si están en una casa, con amigos”, asegura Lambersky de Widder. “El exceso de control, que puede ser preexistente a las computadoras o los celulares, se puede agudizar con la tecnología”, advierte Zlachevsky.
Para Sara Zusman de Arbiser, médica psicoanalista, especialista en niños adolescentes y familias, las nuevas herramientas no podrán suplir el contacto tradicional, en persona. “La tecnología puede ayudar a mejorar las relaciones entre padres e hijos en la medida que ambos estén en el rol que corresponde. El uso es bueno, pero todo en su justa medida. Nada en detrimento de la comunicación cara a cara”.
Los avances tecnológicos, sin embargo, hasta ahora no consiguieron que los padres se libren de sus tareas. Siguen siendo ellos los responsables de las enseñanzas y los límites. En palabras de Lambersky de Widder, “para que los hijos se comuniquen bien con los padres, ellos deben comunicarse primero con sus hijos. Esto está más allá de lo nuevo y de lo viejo: la comunicación comienza sin tecnología”.
CLARIN

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