El Curiosity ya envía fotos de Marte

Posted on 13 agosto, 2012

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Por Nora Bär
Para estar a tono con los tiempos que corren, después de haber atravesado 248 millones de kilómetros, en un viaje de 36 semanas que lo llevó de Cabo Cañaveral al planeta rojo, la primera señal de vida que envió el robot Curiosity fue… un tweet: “Estoy entero y a salvo en la superficie de Marte. ¡Cráter Gale, aquí estoy!”.
El impecable amartizaje del vehículo móvil de casi una tonelada ponía fin, de ese modo, a una hazaña arriesgadísima y sin precedentes en la exploración planetaria, que hizo estallar en aplausos y abrazos a cientos de ingenieros e investigadores de la NASA . Uno de ellos es el argentino Miguel San Martín, que tuvo a su cargo el diseño del sistema de guiado, navegación y control de la misión, un software que permitió que todo el descenso fuera automático y requirió medio millón de instrucciones de computadora.
Así se inició ayer, a las 2.32 AM de la Argentina, la más ambiciosa exploración humana del planeta rojo, dos años de investigaciones en busca de rastros de vida que el laboratorio móvil del Curiosity intentará detectar merodeando por unos 20 km del cráter Gale, en cuyo centro se levanta el monte Sharp, de unos 5000 metros de altura. Allí recogerá y analizará capas de sedimentos de hasta mil millones de años que contienen valiosa información.
“Será como un día de campo con la familia -dijo Richard Cook, director de sistemas de vuelo, según informa la agencia AFP-. Sólo que la familia estará compuesta por 400 científicos, cada uno queriendo parar y mirar” a su alrededor.

Crónicas Marcianas
Para cumplir con su tarea, el Curiosity está equipado con diez instrumentos que deberá poner a prueba antes de iniciar su marcha. Estos incluyen desde un láser para vaporizar rocas e identificar todo un rango de compuestos orgánicos, hasta un telescopio con un minilaboratorio para analizar polvo y rocas, y otro para detectar y evaluar partículas de alta energía que impliquen un peligro para los astronautas, en caso de que se emprenda una eventual misión humana a Marte.
También lleva un cromatógrafo, un espectrómetro, un instrumento de difracción y fluorescencia de rayos X que examinará muestras recogidas por el brazo robótico y está diseñado para identificar y cuantificar minerales en rocas y suelos. Una cámara especial le permitirá tomar imágenes en primer plano de rocas, suelos, hielo (si lo encontrara), y revelará detalles más pequeños que el grosor de un cabello humano, o podrá hacer foco en objetos que se encuentren a más de un brazo de distancia. Otra cámara montada en un mástil, aproximadamente a la altura de los ojos humanos, tomará imágenes en alta resolución y color de los alrededores del vehículo, y podrá almacenar video HD, lo que permitirá ver materiales recolectados y tratados por el brazo robótico.
“Curiosity es mucho más pesado que los pequeños rovers Spirit y Opportunity, de tan sólo 173 kg cada uno, y también deja atrás a las sondas Viking 1 y 2, y hasta a los Lunojod soviéticos, que en los años 70 exploraron la superficie lunar”, explica el ingeniero Ricardo Sánchez, director del Observatorio Astronómico Exploradores del Cosmos y vicepresidente de la Liga Iberoamericana de Astronomía. Según informa Sánchez, el Curiosity dispone de seis ruedas de aluminio de 50 centímetros de diámetro con radios de titanio, cada una equipada con un motor eléctrico independiente, lo que le permitirá girar sobre sí mismo, soportar inclinaciones de 45° y recorrer el suelo marciano a “alucinantes” dos centímetros por segundo.
La nave llegó a la atmósfera del planeta rojo a una velocidad de 20.000 kilómetros por hora, protegida por la cápsula más grande que haya utilizado la NASA. Comenzó a frenar con el mayor paracaídas que se haya usado fuera de la Tierra, “con un diámetro efectivo de 16 metros y unas líneas de 50 metros de longitud”, explica Sánchez.
Poco después de tocar suelo marciano, tras los “siete minutos de terror” del descenso, durante los cuales debió accionar 76 dispositivos diferentes, el Curiosity empezó a transmitir datos a la sonda Odyssey. “La primera imagen en color de la zona de aterrizaje la tomará el instrumento Mahli y llegará a Tierra mañana”, dice Sánchez. Será el comienzo de una nueva y asombrosa versión de “crónicas marcianas”.
LA NACION