Siete casos de inclusión laboral especial

Posted on 30 agosto, 2012

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Por Pedro Ylarri
Integrar e incluir, no sólo no discriminar. La frase es el primer mandamiento de cada vez más acciones con foco en personas discapacitadas; no solo a cargo de empresas, sino también en cámaras, ONGs y gobiernos. Compañías como Securitas y Arcor buscan integrar en sus procesos a personas con discapacidades y hasta deben para eso pedir cambios de leyes que prohíben emplear a trabajadores con capacidades reducidas. Otras, como Natura, apoyan a talleres inclusivos; mientras que en el rubro Servicios, La Rural, ofrece folletos impresos en sistema Braille; al igual que el municipio entrerriano de Paraná. Mientras AMIA amplía sus cursos laborales para discapacitados, en asociaciones como la Cámara de Empresas de Software diseñan aplicaciones para tablets para personas con Síndrome de Down.
Quienes hayan ido al supermercado Jumbo de Pilar tal vez se hayan cruzado con Miriam Melo, una agente de seguridad de Securitas con discapacidad motriz, empleada en el marco del plan de Seguridad Inclusiva de la firma sueca. Miriam, junto con otros nueve compañeros apostados en los supermercados de la misma cadena en Martínez –y desde esta semana en Palermo- son usuarios de sillas de ruedas, lo que no les impide hacer la tarea con las mismas exigencias que otros guardias. La firma tiene 14.000 empleados en el país, y, de a poco, espera ir sumando más en esta condición.
“No fue sencillo, primero tuvimos que encontrar un cliente dispuesto –en este caso Cencosud- y luego convencer al Gobierno para que permita que las personas discapacitadas puedan trabajar en el rubro Seguridad Privada, porque hasta que lo logramos sólo podían emplearse a personas con 100% de sus capacidades”, explica a Socialmente Responsables la directora de Asuntos Públicos y Responsabilidad Corporativa de Securitas, Patricia Slocco.
Cuando el decreto salió, dice, el desafío fue encontrar a los candidatos, “ya que muchos tienen miedo a perder sus pensiones o de no poder cumplir con lo que se les pide, ya que a veces arrastran años de ser dejados de lado”. El programa, en la región, alcanza a otras 66 personas en Colombia, Perú y Chile. En todos lados, destaca Slocco, la clave es la articulación entre empresas, las ONGs y los gobiernos.
La alimenticia Arcor también trabaja en un programa similar, incluyendo entre su personal a personas con discapacidades en “seis plantas del grupo en la Argentina y en Brasil”. En este caso, la empresa ya tiene “objetivos concretos de inclusión laboral”, explica Claudio Giomi, gerente Corporativo de Sustentabilidad. Para que logre cumplirse, se capacitaron 12 personas de distintas áreas, que comenzaron con la “adecuación de instalaciones edilicias, equipamientos, sistemas y procesos, bajo el criterio de acceso universal”.

Enseñar a trabajar
La otra cara de la inclusión laboral son las mismas personas discapacitadas, que muchas veces tienen dificultades y temores a la hora de presentarse a una búsqueda de trabajo. Con el objetivo de que pierdan el miedo ante una entrevista, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) lanzó una serie de cursos a través de su Servicio de Empleo y el Área de Discapacidad, que ya capacitó a 130 personas en todo el país, y pretende encontrar trabajo a partir de la red de 15.000 empresas con las que se vincula.
“Comenzamos hace dos años con cursos de capacitación informática, pero nos dimos cuenta que muchas personas tiene dificultades para presentarse a un trabajo, no sólo por temor a los prejuicios a los que deben enfrentarse, sino por cierto desconocimiento de cómo es, paso a paso, buscar un trabajo”, explicó Verónica Albajari, responsable del programa de Empleo y Capacitación, a cargo del curso junto con Ana Dorfman.
Por eso, en las clases, se enseñan “desde consejos para armar un currículum vitae, hasta como enfrentarse con el temor a un posible ‘no’”, explica Albajari, y añade que también se debate “sobre las verdades posibilidades de cada uno y las metas posibles”.

Más proyectos
Por su parte, la firma de cosméticos Natura, a través de un programa de apoyo a 36 escuelas denominado Creer para Ver, que en 2011 contó con una inyección de $ 1 millón, sumó entre sus proveedores a redACTIVOS, una empresa social que distribuye productos realizados por personas con discapacidad, entre ellos un estuche para celulares.
El predio ferial La Rural también viene trabajando en un plan para hacer accesibles todas sus instalaciones. En julio presentó un folleto con el mapa del predio escrito en Braille, para personas no videntes.
EL CRONISTA