Museo Ferrari: el refugio del mito

Posted on 1 septiembre, 2012

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Por Daniel Meissner
Se estima que 200.000 visitantes al año se acercan a Módena, la emblemática ciudad que alberga a la mayor leyenda del automovilismo deportivo, Ferrari, para interiorizarse de su historia, su grandeza y así com­prender un poco más la pasión que suele despertar esa simple palabra de siete letras alrededor del planeta, enclavado en la Via Diño Ferrari, el legendario Museo Ferrari dio las respuestas durante muchos años. Mudos testigos de tiempos dorados, sus coches de calle y de competición se entremezclan con la exacta réplica de la oficina que el Commendatore tenía en la Via Tremo Trieste y con el Campos en el cual se ofrecen módulos didácticos y se explica el proceso de elaboración de les autos. Un día, quienes recibieron el legado del milico constructor entendieron que la gloria del hombre no podía ser encerrada en un viejo edificio al que los cambios tecnológicos y los avances del inevitable paso del tiempo minimizaban sin compa­sión. I,a huella que había dejado la gran deza del genio no se condecía con una modernidad devoradora. Y se puso en marcha un proyecto faraónico que guar­dara mayor relación con lo que el Cavallino Rampante representa en el mundo. Así. en marzo nació el Museo Casa unzo Ferrari. que amalgama a la perfección la fastuo­sidad de una marca emblemática con el sentimiento que desgranan décadas y dé­cadas de autos que supieron ganarse su sitial en la historia.
Armada en una estructura que ocupa 5.000 metros cuadrados, la flamante obra arquitectónica llevada adelante por el checo Jan Kaplicky reproduce, en su lecho amarillo, el cobertor de un motor al que los amantes de los viejos autos de los 50 le identificarán rápidamente las ra­nuras de aireación que llevaban aquellos carenados. Hasta en eso supo diferen­ciarse el nuevo museo: en el predominio del amarillo por sobre el rojo. Después de todo, en el escudo que hoy es un emblema en el mundo, el negro caballito retoza sobre un fondo amarillo, tonalidad que por otra parte identifica a la ciudad de Módena. Para decepción de muchos fanáticos, la nueva casa, que costó unos 18 millones de euros, no se caracteriza por cobijar una enorme colección de co­ches (si bien los hay I, sino qué alberga una comunión de la historia de Ferrari (el hombre) con una proyección Futurista que explica cómo la alta tecnología gobierna la industria por estos días y cómo lo luna en los años venideros. Así, conviven un viejo escritorio de don Enzo que guarda su agenda y sus anteojos, con un repaso multimedia de su inigualable vida que ayuda a entender el mito. También  pueden  verse ejemplares  irrepetibles como una Ferrari 166MM Barchetta, una Mascrati Spider Zagato y hasta un Fiat 508 SSMM, todas joyas únicas y de colección, junto a otros autos de competición. A un costado del nuevo museo, la vieja casona de ladrillos en la que nació el Commendatore luce renovada y protegida por el imponente y majestuoso templo, convertido ahora en la nueva ve­dette de M.uanello. Corno fuera y en cualquiera de ellos, el gran Enzo sigue tan vivo como siempre.

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