Cuando la menopausia llega mucho antes que lo esperado

Posted on 14 septiembre, 2012

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Por Fabiola Czubaj
Es un diagnóstico devastador para las mujeres jóvenes. La menopausia precoz, como se la llama popularmente, produce una sensación de envejecimiento anticipado y preocupación porque ya no se podrá tener hijos.
Sin embargo, la falla ovárica anticipada no en todos los casos es tan terminante. En el Hospital de Clínicas, por ejemplo, el 13% de las menores de 40 años que consultan porque ya no menstrúan quedan embarazadas después de un tratamiento hormonal.
De ahí que los expertos consultados por La Nacion hayan insistido en la importancia del diagnóstico correcto. “Amenorrea [falta de menstruación] no es sinónimo de menopausia. El uso de anticonceptivos, la drogadicción y los trastornos alimentarios, como la bulimia, pueden hacer que el período se retire -explicó la doctora Stella Raya, jefa de la División Ginecología del hospital Ramos Mejía-. Por lo tanto, hay que estudiar muy bien a una paciente con amenorrea antes de dar un diagnóstico que produce daño emocional y estigmatiza.”
Este trastorno ocurre cuando los ovarios dejan de funcionar mucho antes de los 50 años. “Cuando sucede antes de los 40, es precoz. La mujer no menstrúa más y tiene un síndrome climatérico, con síntomas como calores, irritabilidad, insomnio y sudoración nocturna”, precisó la doctora Silvina Wittis, especialista en endocrinología ginecológica.
Afecta al 1-3% de la población femenina en edad reproductiva, es decir, entre 78.800 y 236.400 mujeres de entre 12 y 40 años. La doctora Luisa Barón, psiquiatra especialista en reproducción, percibe que cada vez recibe más consultas por menopausia precoz, según las palabras de médicos de pacientes de 20 años o más.
“El diagnóstico genera sorpresa, crisis y hasta una sensación de estafa -resumió-. Es común escuchar: «Encima, me engañaron porque me decían que tenía más tiempo para formar una familia», con mucho enojo porque en algunos casos realizaban las consultas ginecológicas regulares.” Esa crisis, según dijo, es similar a un duelo, en el que convive también la culpa de no haberse informado mejor y un torbellino de sensaciones. “Sienten que envejecieron, que no serán aceptadas de la misma manera o deseadas sexualmente”, detalló Barón. En un estudio sobre el impacto psicológico de la falla ovárica prematura publicado el año pasado en Gynecological Endocrinology , el equipo del doctor Manuel Nolting, del Hospital de Clínicas, determinó con una batería de tests que un 30% de las pacientes había sufrido de un abuso o violación que nunca habían manifestado. Los tests de ansiedad revelaron que los niveles habían sido más altos el año previo al inicio de los síntomas que con el diagnóstico.
En la Sección Endocrinología Ginecológica del Clínicas, considerado un servicio de referencia, las consultas comienzan a los 15 años. El promedio de edad es de 27-28 años. “Las causas son innumerables, pero en el 80% de los casos son desconocidas. En el resto, el origen se divide entre lo genético y lo inmunológico”, indicó el doctor Manuel Nolting, jefe de la sección y profesor de ginecología de la UBA. Y aclaró que no es un trastorno hereditario. “Sólo un 10% tiene antecedentes familiares de primer grado [madre o hermanas]”, precisó.
“La influencia del eje psiconeuroendocrinológico es importante en la reproducción, por lo que cualquiera puede ser la causa de la falla ovárica anticipada. Si con los estudios hormonales se detectan residuos reproductivos, hay que tratar de conservarlos todo lo posible”, dijo la doctora Liliana Votto, profesora titular del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la UBA.
Cuando se confirma el diagnóstico y no hay posibilidad de recuperación de la capacidad ovárica de producir óvulos suficientes para lograr un embarazo, las mujeres recurren a la fertilización asistida. “Es la causa del 2-5% de las consultas en el país y América latina”, comentó el doctor Gabriel Fiszbajn, director de la Región Argentina, Uruguay y Paraguay de la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida (Red Lara).
La mayoría, según indicó, se preocupa y consulta. “Antes, si una mujer dejaba de menstruar a los 35, ya tenía hijos. Ahora, que se posterga la maternidad, a los 30 y pico dejan de menstruar, no tienen hijos y consultan más. Por eso es importante saber que cuando el ovario empieza a fallar, es difícil lograr un embarazo. La mayoría opta por la donación de óvulos”, finalizó.
LA NACION

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