Hallan nuevos beneficios de los alimentos más populares

Posted on 18 septiembre, 2012

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Por Mariana Israel
A veces, la ciencia sirve de justificación para permitirse comer lo que a uno le gusta. El ejemplo clásico es el chocolate, objeto de un sinfín de investigaciones que lo realzan como beneficioso para la salud. La última novedad, publicada en la revista Hypertension, es que podría mantener joven el cerebro. Según el equipo de geriatría del Hospital Avezzano y la Universidad de L’Aquila, en Italia, el cacao combate el envejecimiento de las células cerebrales y mejorar la capacidad cognitiva. Sin embargo, no son sólo “excusas”: cada vez más los científicos llevan lo que comemos al laboratorio. Y descubrieron nuevos beneficios de varios de los alimentos más populares en la mesa de los argentinos.
Uno de ellos es la papa. Siempre cuestionada por no aportar demasiadas propiedades nutritivas, investigadores de la Universidad de Manchester (Inglaterra) demostraron ahora que su jugo es eficaz para combatir las bacterias responsables de la acidez y podrían ser una alternativa a los antibióticos. “Los productos botánicos tienen montones de compuestos interesantes y sólo debemos descubrirlos”, aseguró Ian Roberts, profesor de microbiología y director del estudio.
El café es otro alimento consumido y polémico: “Ninguna sustancia ha generado tanto debate”, asegura el presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Edgardo Ridner. Para consuelo de los cafeteros, indica que “en varios estudios se observó que tendrían menor riesgo de diabetes tipo II, accidente cerebrovascular, depresión y enfermedades como Parkinson y Alzheimer”. “El café aporta compuestos fenólicos que contribuyen a mantener la salud visual y el corazón”, agrega el doctor Alberto Cormillot, especialista en nutrición. Un trabajo publicado este año en la revista The New England Journal of Medicine evaluó a 400.000 personas y halló que los adultos que beben café tienen menor riesgo de mortalidad general.
El helado es otro alimento que ganó popularidad en los últimos días, cuando se difundió un estudio de psicólogos y nutricionistas italianos que asegura que combate la melancolía y el estrés. Otra investigación, del Centro Médico de la Universidad de Maryland, explicó por qué: contiene triptófano, un aminoácido que reduce la agresividad, y aumenta la serotonina, hormona del bienestar. “Nuestro cuerpo no necesita del helado, pero tal vez nuestra mente sí –opina Ridner–. Se ha observado que comer genera mecanismos de recompensa que nos hacen sentir bien”.
Otro dulce con beneficios es el pochoclo, que podría ser más que sólo un ansiolítico en las películas de acción. Su concentración de polifenoles (antioxidantes) puede superar a la de frutas y verduras, se expuso en la última reunión de la Sociedad Americana de Química. Y su “cáscara” tiene una alta concentración de fibra.
¿Y qué dice la ciencia sobre la cerveza? Según un trabajo de la Sociedad Española de Dietética, el lúpulo que contiene podría prevenir enfermedades relacionadas con la oxidación celular y una lata de la “rubia” al día beneficia el sistema cardiovascular, ya que contiene polifenoles. Néstor Cardinali, químico y licenciado en alimentación, indica que también contiene salicilatos, con efecto anticoagulante, antiinflamatorio y analgésico.
En investigaciones publicadas el último mes sumaron puntos las nueces, uno de los frutos secos más difundidos, y el aceite de oliva, infaltable de la dieta mediterránea. Un artículo en Biology of Reproduction asegura que las nueces ayudan a la fertilidad: probaron en hombres sanos de entre 21 y 35 años que comer 75 gramos al día mejoraron la vitalidad, movilidad y morfología de sus espermatozoides, por la alta proporción de las nueces de ácidos grasos poliinsaturados. “Y por su contenido de omega 3 contribuyen a mejorar la memoria y a controlar la presión arterial”, añade Cormillot.
En relación con el oliva, a su infinita lista de ventajas se sumó que podría proteger a los huesos de la acción de la osteoporosis, concluyeron científicos del proyecto PREDIMED, que desde 2003 investiga la dieta mediterránea. Vieron que el aceite de oliva eleva los niveles de osteocalcina y de otros marcadores relacionados con la formación ósea. También hallaron un importante efecto en la preservación de la regulación de insulina pancreática.
El tomate es otro alimento muy estudiado. “Al igual que sus derivados –salsas y condimentos– contiene licopeno, con alto poder antioxidante. Muchos estudios han asociado un consumo elevado con una disminución del riesgo de cáncer de próstata y males cardiovasculares”, postula Cormillot.
Por último, el popular postre “fresco y batata”, tiene una razón científica. Según Cardinali, “el queso después de comer modifica la acidez de la boca y hace que se vuelva alcalina. Esto evita las caries porque las bacterias no se depositan”.
En el caso de los alimentos “polémicos”, como el café o el chocolate, pareciera que según el estudio que se lea pueden ser pésimos o buenísimos. Ridner opina que circulan muchas noticias falsas o “exageradas” o estudios pseudocientíficos de dudosa procedencia, y que hay que enfocarse “en lo que proviene de ensayos clínicos”. Pero también, aclara la licenciada en nutrición Sabrina Kuzakwa, ocurre que en algunas comidas conviven aspectos positivos y negativos para la salud. “Las semillas de sésamo poseen calcio, pero también tienen componentes que dificultarían su absorción en el organismo”, ejemplifica. Y, como siempre, la clave parece estar en incorporarlos al consumo con moderación (ver página 5). El presidente de la SAN asegura que en nutrición, como en tantas otras ciencias, queda mucho por descubrir y demostrar. “Todos los alimentos siguen siendo estudiados y descubrimos algo nuevo todos los días, que puede ayudarnos a comer mejor y a aprovechar aún más las cualidades de cada comida”, concluye.
CLARIN

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