La primavera, el amor y la felicidad van de la mano

Posted on 21 septiembre, 2012

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Por Jimena Olazar
Los días cálidos invitan a salir y divertirse. La primavera es una de las estaciones preferidas de los poetas que le escriben al amor. Pero, ¿la llegada de esta estación modifica el comportamiento emocional? Lo que la ciencia sabe es que el aumento de la temperatura, los días más largos y la exposición a la luz solar aumentan los estímulos, especialmente los que entran por los ojos y por la nariz, influyen en el erotismo y, previo paso por el sistema nervioso central, provocarían una mayor predisposición a la erección y el deseo.
Estar enamorado y ser corres­pondido, lo sabe cualquiera que lo haya experimentado, es un estado en el que hasta los más escépticos sienten que todo está bien y que la felicidad es po­sible. Esa sensación tiene explica­ciones diversas que varían de acuerdo a la teoría desde la que se la mire. Pero tanto la psicología, como la medicina y la neurobio­logía coinciden en el diagnóstico: una persona “enamorada” es una persona más sana que aquellas que no sienten amor, en cualquiera de sus variantes.
“Hay que diferenciar el amor del enamoramiento, que es la eta­pa más fascinante, el enamorado se siente poderoso, y está como hechizado”, explica la psicoanalista Lila Isacovich, directora del Area Asistencial de la Fundación Bue­nos Aires. “El amor no sólo es sa­ludable, es indispensable y necesa­rio, si no, uno cae en la melancolía y en la depresión. Cuando por mo­mentos el amor decae nos senti­mos desgraciados. Uno soporta la vida porque hay amor”, agrega.

Sin ansiedad
“Enamorarse es una de las condi­ciones más deseadas por el ser humano. El estado de enamora­miento es uno de los más placen­teros, no es casualidad que se de­dique un día al año para recordar a San Valentín, protector de los enamorados, para que vele por el porvenir del romance y por ese ser que ha sido buscado y encontrado en la vida”, señala la licenciada Ga­briela Martínez Castro, psicóloga y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA).
“El estado de enamoramiento debería ser uno de los más gratificantes, el ánimo es óptimo, la creatividad se incre­menta, aumenta la motivación por el cuidado personal, incluyendo el cuidado físico, aunque esto se pue­da transformar en un problema para las personas ansiosas que confunden los síntomas muy co­munes del enamoramiento con un cuadro de ansiedad”, advierte . Có­mo distinguirlos: los síntomas del amor enriquecen la vida, los de los trastornos de ansiedad, por el con­trario, la complican e incapacitan.

El cerebro y sus circuitos
Los efectos del amor también se ven en las neuronas. “Hay estudios que sugieren que en el amor se activan los sistemas de recompensa del cerebro y se des­activan los circuitos cerebrales res­ponsables de las emociones nega­tivas y de la evaluación social”, aporta el doctor Facundo Manes, director de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
“El bienestar, la estabilidad, la certidumbre, la seguridad y la compañía que configura la pareja aumentan la resistencia frente al estrés”, dice, por su parte, el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la So­ciedad Argentina de Medicina del Estrés.
“El amor, en términos bur­sátiles, es una buena inversión, porque la resiliencia (la capacidad de sobreponerse a situaciones ad­versas) mejora en las situaciones en que las personas se sienten queridas. Si se pudiera recetar cápsulas de amor, los médicos las indicarían”, concluye, romántico.

La salud del vínculo
Una investigación publicada en el Journal of Psychosomatic Medicine demuestra que los hombres casados desarrollan menor nivel de ateroesclerosis que los solteros.
“La tranquilidad y la estabilidad emocional disminuyen el nivel de estrés y generan menor formación de ateroesclerosis”, explica el estudio. ¿Qué ocurre con las mujeres? “Se comprobó que quienes desarrollan menor nivel de ateroesclerosis son aquellas que manifestaron vivir una relación de pareja feliz. Así, se interpretó que en los hombres importa más el status (‘estar casado’), mientras que en las mujeres es central que sea un vínculo satisfactorio”.
Otro estudio, realizado entre más de 500 mil parejas formadas por mayores de 65 años, mostró cuánto daña la salud la viudez: el riesgo de muerte aumentó hasta un 21% en los hombres que enviudaron y hasta el 17% en las mujeres.
CLARIN