Otra Fuerte Señal que ya parece necio no distinguir

Posted on 25 septiembre, 2012

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Por Pablo Gallo
El tordillo Fuerte Señal ganó ayer la Copa UTTA de San Juan, octavo pase de la Serie Federal 2012 y primero en el Hipódromo Rivadavia. Y su nombre, por demás simbólico, emitió patentes registros de una fiesta popular que se repite en cada bendito rincón del país. El signo palpitante de un hipódromo lleno, los latidos solidarios de la inclusión, la convicción de haber elegido el camino correcto en el apuesta permanente por el Interior de la Patria Grande, y la retribución de muchísima gente que ya ha tomando este torneo itinerante a la manera de un hito imperdible.
El Bosque volvió a negar el simulcasting a la Copa UTTA, emitida para el Hipódromo de Maroñas (Uruguay) y sus repetidoras norteamericanas a través de Canal Hípico. Las excusas esgrimidas no resisten el menor análisis y la triste “Banda del Golden Rocha” sumó así otro poroto negro en su infinita lista del debe; sus integrantes, “amigos” en noches de reparto y cómplices por definición, creen erróneamente en la facilidad del triple discurso. Pero la historia ya empezó a juzgarlos sin piedad.
San Juan nos recibió con los brazos abiertos, en una jornada muy calurosa y de creciente influjo de público a posteriori de la siesta, cuando el crack Dieguito Romero y la simpática Dallys Ferreira encantaban a la muchedumbre entre carrera y carrera.
Junto a Diego Notario, gozamos el privilegio de conducir la transmisión comandada por Marito Di Salvadore, vía Internet para todo el mundo, y reflejada en sitios polentas como Los Pingos de Todos, Pasión x El Turf, Turfan Turf y Apuestas, Ilusión Burrera y Turf Riojano; el titular de ésta, Fernando Leyes, viajó especialmente desde La Rioja para la cobertura periodística. En la locución de los desarrollos estuvo el fenómeno de Maxi Urquiza (teléfono para San Isidro y Palermo), un pibe bárbaro, con unas condiciones enormes para el metier, y se lució al relatar sin prismáticos desde una atalaya ubicada encimada del Comisariato, demostrando sobrar la categoría.
La elección de la Reina del Turf consagró a Agostina Croce, con el Nº4 de mandil y fija remachada al realizar el paseo preliminar. Ahí nomás lo datié a Notario, quien me miró extrañado al escuchar “a esta le podes jugar de infinito”. Hora y media después, la niña encabezaba el podio por varios cuerpos, secundada por Luciana Reyna y Nadia Cabrero.
El “Tordo” Felice subió al escenario, montado de lujo por Eduardo Fina y sus muchachos, en el momento de retratar la acción comunitaria sabatina correspondiente al programa “En el Lugar del Otro”, con una colaboración de mobiliario para la Sociedad de Amigos del Hospital de Niños: la construcción de la Casa SAHNI, organización sin fines de lucro con más de 47 años asistiendo al Hospital de Niños de San Juan, que permitirá satisfacer aquí las mismas necesidades de vivienda, alimentación y contención que la Casa Garrahan en Buenos Aires, alojando a todos aquellos niños con sus madres que viven en zonas alejadas de la ciudad y requieren tratamientos ambulatorios. En casos, chicos con enfermedades oncológicas, renales o cardíacas que no requieren internación, pero sí estar cerca del hospital para un control adecuado.
“Sé del cinco”, me atajó el querido Luciano Zylber, y Witran, un zaino colorado que de potrillo cuidara “Coco” Bullrich, se paseó en las dieciocho cuadras del Premio “Municipalidad de Rivadavia” con la monta de Alberto Valdez. El viejo aprendiz de moda dialogó con “La Verde”, nos contó que se radicó en San Juan para laburar con Oscar Rébora, después de un extenso paso por San Luis, y recordó su época inicial. “Corrí al lado de monstruos… el Topo, Jara, Laitán, Marina Lezcano, Galloso, el Chato Centeno. Eran unos jockazos. Y al trabajar con Perdomo tuve la suerte de varear a Paseana… esa era de otro planeta, no habrá otra igual”.
Guille Taborda, Tobías Stoppini –a punto de obtener el alta médica-, el “Polaco” Gonseski, “Pepe” Moncada, el “Negro” Sarachi –“una mezcla de Pelé y Cassius Clay” sentenció alguien…-, Jorge Wilburn, el equipo de UTTA-OSPAT a pleno (Gise, Juan Manuel –perdoná campeón!!!-, Teresa, el hincha de Morón…), Martín Bijío, los pibes de ESPN y Marcos Farina de Río IV disfrutaban el evento e iban reservando un sitio para presenciar el Clásico Copa UTTA (1600 mts., $ 77.500). Con dos codos, debido a la elipse de 1744 metros del “Rivadavia”, erigido el 24 de septiembre de 1961 con la denominación de “Club Hípico y Rural”. Hoy sopla 51 velitas este escenario, de larga tradición burrera e ignorado por la metrópoli capitalina tras la desintegración del INAH.
Ya estaban todos cerca de gateras y el Dr. Carlos Sánchez Bustos, Presidente del Jockey Club de San Juan, nos explicaba las dificultades para llevar adelante la actividad: “La Copa UTTA es la segunda cita de largas que hacemos este año, la otra fue el Sarmiento del 11 de este mes, que es la fiesta anual de cada temporada. Regularmente, una vez por mes, se arman cuadreras, porque nos falta apoyo para conformar otro tipo de programaciones y recién ahora se está incrementando el parque caballar, aunque los ejemplares de distancia viajan casi siempre a La Punta o a Mendoza”.
Pascual “Toto” Salvatori, titular de la Comisión de Carreras, y Marcelo Muñoz, el hombre orquesta de UTTA en San Juan, sonreían de oreja a oreja al observar el marco de espectadores, y el segundo, con una chochera contagiosa, se emocionaba al afirmar que “este éxito nos va a dejar dormir tranquilos… qué alegría tengo hermano”. No era para menos, el circo lucía colmado y el clima de gala era perfecto pues el sol se había posado en un punto exacto de calidez, pintando un maravilloso lienzo cuyano de primavera cuyas pinceladas trazaban contrastes en el atardecer de las montañas.
El notable Fuerte Señal ($ 1.50) era el favorito del pueblo. El plateado cuatroañero del stud “Doña Amalia” reprisaba en su reducto, donde rompía el cascarón por todo el derecho en penca de 900 metros, allá por 2010, y esta vez defendía la parada del corazón. Picó al frente, lo presionaron en postas, se bancó el ritmo intenso en un piso bravísimo –muy revuelto- y triunfó con lo justo en un cierre de ½ cuerpo y 2 sobre la firme estocada de Leonado, digno placé, y Risky Mission.
El crono de 1’44”57/100 ahorra mayores comentarios acerca de la nula elasticidad del terreno. Y la victoria del hijo de Storm Surge (USA), con la segura batuta de Lautaro Balmaceda, debe tildarse de incuestionable. De salida soportó el acoso de Portero Plus y Bautnary, en la última curva despidió a Under Valued, el encarar la recta fue el alazán Risky Mission a pedirle cuentas, lo rebotó, y a la hora de la verdad conservó resto para frenar el embate de su escolta. “No es lo mismo hacer la punta en 2000 ó 2400 que en la milla, este es un pingo y por eso gana, más que la cancha está terrible de pesada. Yo lo conozco bien, en Mendoza le pasó de todo y en San Luis tampoco tuvo suerte… ojala los dueños lo lleven a la Final, sería un orgullo poder correrla porque es el mejor caballo que me tocó montar”, resumió su piloto en la ceremonia de premiación.
Y Oscar Rébora, su trainer, pecó de sincero: “Cuando fracasa en La Plata fue un error nuestro llevarlo, el caballo no estaba bien, había sentido la carrera de San Luis, el Dupuy. No estaba como ahora, además maduró, y pienso que estando así… él es candidato siempre”. Al preguntarle las características de Fuerte Señal en el training, nos sorprendió: “Si lo ven de mañana, no sirve ni para la de perdedores. Nunca echó tiempos, jamás se emplea, el reloj no le gusta, y por eso lo mantenemos con vareo, sin corridas ni partidas”.
Rumbo al recital de Miranda, el paranaense Elio de Martini (tristón por la derrota de Patronato), Ricardo Solaro, el “Pato” santafesino y demás integrantes del Consejo Directivo de UTTA-OSPAT intercambiaban guiños de satisfacción: 17 ó 18.000 personas celebraban la vida en un crepúsculo mágico, y el Zonda, ese céfiro referencial, seco y caliente del San Juan más histórico, permanecía adormecido en su guarida cordillerana, en medio de cerros sin edad, haciendo una especie de alto en el fuego. O una bendición o reverencia, para quienes creemos que Dios o la naturaleza se abrazan en determinadas ocasiones a aquellas causas bienintencionadas.
El movimiento federal virará hacia Mendoza, el 28 de octubre, allí cerquita. Sus ráfagas, portadoras de pampa, amaneceres, arroyos, quebradas, sueños, desiertos y relinchos, continuarán con su marcha irreductible. Fueron concebidas con el objetivo de un turf igualitario, participativo, desligado de obtusos cepos, y desatarán una nueva plenamar de espejos.
TODO A GANADOR