Bajo el sol de Brasil

Posted on 29 septiembre, 2012

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Por Giorgio Benedetti
La calidez de las aguas, la amplitud de finas arenas bordeando el mar y el excelente nivel de una diversificada oferta de hoteles y resorts conforman la base de un conjunto de atractivos que se repite incansablemente bajo el sol del litoral brasileño. Para muchos no es necesario ir más allá de Rio Grande do Sul o Santa Catarina para encontrar esa playa soñada donde disfrutar de unas merecidas vacaciones. Pero no hay que olvidar que unas horas más de vuelo sobre el gigantesco territorio brasileño extienden el abanico de opciones a destinos más que interesantes, por lo que vale un repaso que, desde el norte, baja y bordea la costa hilando algunas de las más deseables alternativas para veranear mirando el amanecer sobre el Atlántico.

Paisajes de Maranhão
Por su localización, próxima al Ecuador, Maranhão presenta temperaturas medias anuales de 24°C que incitan a disfrutar de las brisas del mar en un litoral salpicado de playas. Acercarse hasta aquí implica inevitablemente un primer recorrido por la capital del estado, São Luiz, que preserva centenares de edificios históricos con fachadas donde destacan los azulejos heredados de la colonización portuguesa. Pero además de esos atractivos arquitectónicos, este destino reserva espacios signados por una naturaleza única, como el Parque Nacional de Lençóis Maranhenses, el delta del río Paranaíba con sus refugios ecológicos y laberintos de igarapés (canales naturales entre las islas), y los arrecifes del Parcel de Manoel Luiz, tal vez el mayor banco de corales de América del Sur.
Pero el encanto de Maranhão lejos está de terminar allí porque en los últimos tiempos esta alternativa del nordeste brasileño ha cobrado fama develando un sitio sumamente especial: una extensión de 150.000 hectáreas de arenas blancas de apariencia desértica, pero signada por un promedio de precipitaciones 200 veces mayor al de cualquier zona árida del mundo, lo cual genera lagunas transparentes que recrean imágenes verdaderamente paradisíacas.
Para pensar en alojamientos, no faltan variadas opciones sobre el mar. Una excelente alternativa cinco estrellas es la ofrecida por el Pestana Sao Luis Resort Hotel, que está ubicado en una de las mejores franjas de arena de esta zona, la playa do Calhau, a sólo 10 minutos de Sao Luiz y a unos 20 del aeropuerto.

Arenas de Ceará
Ceará es un estado de economía pujante cuya afamada capital, Fortaleza, posee una de las más importantes redes de alojamientos y restaurantes del nordeste del Brasil. Las “jangadas” (barcos de pesca de vela triangular) ofrecen aquí una imagen característica y la langosta es el plato típico que no se puede dejar de degustar. Contorneando el entorno urbano, se destacan las playas de Meireles, Volta de Jurema y Mucuripe, interconectadas por el singular recorrido de la avenida Beira-Mar, que va hilando restaurantes de mariscos y hoteles entre los que sobresalen algunos sumamente modernos, como el imponente cinco estrellas Seara Praia Hotel, sobre Meireles.
En la cercana Ponta das Dunas, un inmenso complejo acuático con “el tobogán de agua más alto del mundo” y variados entretenimientos da lugar al hotel Beach Park, un resort donde no faltan servicios como canchas de tenis, sauna o spa. El Beach Park es una alternativa que puede ser interesante conocer, pero para profundizar en los encantos de Ceará necesariamente habrá que llegar también a playas como las de Jericoacoara y Nova Tatajuba, ubicadas al oeste de la capital y con acceso exclusivamente por tierra y en vehículos de doble tracción.
Hacia el este, a unos 165 kilómetros de Fortaleza, otra opción que ha ganado fama como una de las más bellas playas de este estado es Canoa Quebrada, una encantadora ciudad balnearia que aún goza de los aires distendidos que supo reunir en los ’70, cuando era considerada el paraíso de hippies y bohemios que llegaban en busca de una paz pura y natural. Es una opción tranquila pero, sin caer en la soledad agreste de Jericoacoara, cuenta con variedad de alojamientos en típicas posadas o en opciones como el Porto Canoa Resort, un hotel enclavado entre las dunas que bordean la playa.
EL CRONISTA