El refugio de valor más seguro: el arte y las propiedades de lujo

Posted on 2 octubre, 2012

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Laura Battle
Para algunos, la actual crisis económica es poco más que una frívola distracción, algo similar a una telenovela. Están los que tuvieron buena suerte en los mercados financieros, pero también los que pudieron invertir en arte y propiedades de altísima calidad, dos mercados que últimamente brindan refugio seguro.
Según el índice Mei Moses World All Art, el arte con grado de inversión subió 10,2% en 2011, superando el desempeño del S&P500 y del índice de retorno total FTSE All Share. Y si bien el Reporte de Riqueza Knight Frank 2012, publicado el mes pasado, advierte que “el desempeño de los precios en los mercados de propiedades de alta calidad elegidas por los individuos de alto patrimonio neto estuvo lejos de ser parejo el año pasado”, los valores de inmuebles de lujo en Londres, Hong Kong y Nueva York subieron 12,1% 4,6% y 3,1%.
La comparación de ventas récord ofrece un ejemplo arbitrario, pero no insignificante. En 2010, Sotheby’s Londres marcó un récord para una casa de subastas con la venta de L’Homme qui Marche 1 de Giacometti por 65 millones de libras, cifra muy superior al anterior precio máximo por el que se había pagado el Picasso Garçon a là Pipe, que se vendió en Nueva York por 58 millones se libras antes de la retracción del crédito en 2004. Mientras tanto, la casa más cara del Reino Unido, el Park Place de 300 años, ubicada sobre cientos de hectáreas en las afuera de Henley-on-Thames, se vendió en agosto de 2011 por cerca de 140 millones de libras; su vendedor la había comprado durante 2007 a 40 millones de libras. Se trata del valor más alto para una casa en las afueras de Londres.
Luego, hubo golpes maestros sin precedentes, como cuando en septiembre de 2008 Sotherby’s Londres recaudó 111 millones vendiendo obras de Damien Hirst, el mismo día que Lehman Brothers se declaró en quiebra. O la apuesta que hizo Candy Brothers en One Hyde park, un desarrollo inmobiliario súper exclusivo que se lanzó cuando los mercados de la propiedad de todo el mundo empezaban su caída libre, y desde entonces logró precios superiores a 65.000 libras el m2.
La incertidumbre en los mercados de acciones, junto con la serie de medidas de estímulo aplicadas en todo el mundo, alentó la compra de propiedades y elevó la demanda de las llamadas “inversiones de pasión”, que incluyen arte, deportes, joyas. Según el Knight Frank Wealth Report, la proporción de individuos de alto patrimonio neto que mostraron interés en las inversiones en obras de arte en 2011 se incrementó 25% comparado con 2010. Esos activos no son sólo percibidos como más seguros, sino que también cumplen una compleja serie de exigencias estéticas y emocionales.
“Yo diría que en 2009 todos teníamos un problema y no creo que nosotros eramos inmunes”, comentó Neil Palmer, CEO de Christie’s International Real Estate. “Lo que se volvió realmente evidente en los últimos 24 meses es que los ricos han decidido que, debido a que el resto del mercado está complicado, van a comprar cosas que ellos pueden disfrutar y que han demostrado tener un nivel razonable de protección en el mediano y largo plazo”.
Tania Buckrell Pos, directora de la firma de asesoría en arte Arts & Management International, admitió que el mercado de arte de calidad, al igual que la plaza de propiedades exclusivas, sufrió una serie de ventas desastrosas en el otoño boreal de 2008. Contó que “llevó dos buenos años” recuperar la confianza, pero que ahora está en pleno auge.
La relación comercial entre el arte y los bienes raíces no es para nada nueva. Allá por 1976, la casa de remates Sotheby’s lanzó su propia división de propiedades llamada Sotheby’s International Realty y, si bien formó una alianza estratégica de largo plazo con la estadounidense Realogy Corporation en 2004, permanece bajo la órbita de Sotheby’s. Christie’s entró en el juego un poco más tarde con la adquisición de Great Estates en 1995 y la convirtió en Christie’s Great Estates y más recientemente, Christie’s International Real Estate. Si bien la relación entre las divisiones de arte y propiedades varía según la empresa, entre las ambas existen lazos recíprocos.
Hay compradores que buscan la propiedad correcta para guardar una colección de arte. Neil Palmer de Christie’s recuerda una reciente búsqueda en Londres. “Estábamos específicamente tras un inmueble con una recepción grande, abovedada, de una altura mínima de 6 metros y con una pared de al menos 12 metros de largo”, contó.
El deseo de adquirir una propiedad y luego alguna obra de arte para decorarla es un impulso natural entre los nuevos acaudalados: si bien una casa brinda el factor sorpresa inicial, su contenido comunica un mensaje más sutil y sofisticado. Una colección de arte bien elegida halaga a su propietario, es señal de inteligencia, y una manera de justificar la riqueza. Y si bien la emoción de comprar un inmueble termina una vez completada la operación, las adquisición de obras de arte puede abrir la puerta a un calendario de fiestas y exposiciones privadas.
En los últimos años, los mercados de arte y propiedades se vieron impulsados por la riqueza proveniente de las economías de crecimiento, y esos patrones de compra están bien documentados. Los rusos, por ejemplo, comenzaron a adquirir inmuebles de calidad en Londres a principios del milenio y el impacto se sitió en el mercado de arte.
Los coleccionistas nuevos que provienen de las economías de rápido crecimiento tienden a mostrar interés por obras de su origen. El mes pasado, Christie’s anunció que las ventas de 2011 totalizaron 3.600 millones de libras y se observa un creciente “interés internacional” que queda demostrado con el 13% de los inscriptos provenientes de Gran China. El hecho de que el arte asiático se haya convertido en la segunda categoría más fuerte de la casa de subastas (después de Posguerra y Contemporáneo) con ventas por 552,9 millones de libras (un aumento de 13% en 2010) está relacionado con eso. El vínculo comercial entre el arte y las propiedades existe a gran escala. Un ejemplo es Dubai y Abu Dhabi. Al finalizar el siglo XX, esas ciudades tenían muy poca cultura contemporánea pero con el boom de la construcción llegaron dos ferias comerciales de arte, Art Dubai en 2006 y Abu Dhabi Art en 2009. Y si bien la expansión inmobiliaria se detuvo en los últimos años, estas dos ciudades todavía están creciendo en prestigio como centros neurálgicos para la compra y venta de arte de Medio Oriente.
El arte y la arquitectura siempre fueron expresiones más poderosas de la riqueza, y a través de la historia, emperadores, papas y príncipes se distinguieron por las obras y propiedades que dejaron.
Algunos participantes del mercado de arte temen que los compradores top estén perdiendo interés por el valor estético del arte, y Anthony McNerney, director de arte en Bonhams, advirtió que los intermediarios de obras corren peligro de convertirse en “brokers de commodities”.
Lo que también se observa es la tendencia a “vestir” las propiedades. Comenzó en 2010 con The House of the Nobleman, una exhibición de arte semicomercial que incluyó obras de Poussin y Picasso y que se realizó para promocionar el desarrollo inmobiliario Cornwall Terrace en Londres. El evento se repitió el año pasado y este octubre estará nuevamente, para vender las últimas unidades. La mayoría de los críticos de arte no ven con buenos ojos estas exhibiciones (aunque se vendieron muy bien muchas de las obras) pero para Beth Dean, directora de ventas y marketing de los desarrolladores Oakmayne Bespoke, tuvieron impacto.
EL CRONISTA