Capitán América: un héroe clásico y moderno

Posted on 8 octubre, 2012

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Por Marcelo Stiletano
El Capitán América nació en 1941 al calor del espíritu patriótico desatado en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y en la inmediata posguerra. En esos tiempos, su musculosa figura aparecía siempre triunfante y multiplicada por millones en los cuadritos de historieta, por entonces al alcance de cada hogar norteamericano, entallada en un ajustado disfraz, con su identidad oculta tras una máscara y protegida por un escudo. Toda esa estampa ganadora no era más que la prolongación viva, en movimiento y en acción, de los colores, las barras y las estrellas de la bandera de Estados Unidos. Eran señales que representaban a primera vista, como el personaje mismo, los valores imperecederos de la justicia y la libertad frente a la irrefrenable vileza de las dictaduras y los totalitarismos, fueran nazis o japoneses.
Desde esta perspectiva, no fue casual que Jack Kirby y Joe Simon, creadores del personaje, imaginaran en un primer bosquejo a un héroe llamado Super American . La necesidad de bajar un poco más a la realidad, para identificar al héroe con cada ciudadano común, determinó el cambio de nombre en un contexto que utilizaba el relato bélico -lo sostienen notables estudiosos del cómic como el español Javier Coma- como sustituto en tiempos muy especiales para Occidente del clásico relato de aventuras. Tanto lo logró que cada episodio del Capitán América en los años 40 llegaba sin problemas a vender más de un millón de ejemplares.
En sus tiempos originarios, el Capitán América supo derrotar primero a fuerza de músculo y destreza a todos los adversarios de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y liderar más tarde a los grandes héroes clásicos durante el primer gran apogeo de la historieta norteamericana (extendido hasta principios de los años 50). Hasta que comenzó a hacer gala de un poder adicional y contundente: la capacidad para sortear el paso del tiempo, adaptarse a los cambios y convertirse, además de clásico, en un héroe moderno.
Con ese nuevo espíritu regresa al cine, ahora como integrante de ese enorme panteón de figuras heroicas imaginado por Marvel para acaparar durante los próximos años ese taquillero espacio de alto impacto visual, con la invalorable ayuda del 3D. Capitán América: el primer vengador , cuyo estreno anuncia UIP para hoy, es otro capítulo fundacional cuya meta es la convergencia: esa suerte de Mundial de los superhéroes titulado Los Vengadores .
¿Cómo viajó al siglo XXI este combatiente enmascarado de mediados del siglo XX? Gracias al rescate que llevó adelante Stan Lee, indiscutible mentor de la gran revolución de Marvel. Para reencarnarse en una superproducción de 140 millones de dólares, primero debió adaptarse a la atribulada condición que caracteriza a los héroes de esta factoría.

Una nueva vida
En la nueva vida que inició en octubre de 1964, el Capitán América ya no es más el soldado invicto e inmaculado que, en algún momento, hasta se puso al servicio del aparato propagandístico de su país en tiempos de guerra. Sin renegar de su origen y su identidad (que se explica en la crítica del film), ahora trata de sobrellevar un complejo de culpa por no haber llegado a impedir la muerte de un viejo amigo y transmite, al mismo tiempo, cierta sensación de agobio por el lugar en el que las circunstancias le adjudicaron: un símbolo eterno del máximo valor, al que jamás podrá renunciar.
Con enorme pericia, Lee y los suyos supieron incorporar al Capitán América a estos nuevos tiempos. En los años de la Guerra Fría, Cráneo Rojo -cuyo origen se remonta a los experimentos genéticos del nazismo- pasó a ser visto sin problemas como una imagen representativa del peligro comunista, que surgía amenazante detrás de la Cortina de Hierro. Ese villano aparecía en los cortos televisivos que podían verse en la Argentina en los mediodías de los años 70 como Cararroja.
Esa evolución mostró más adelante al Capitán América envuelto en otros avatares, desde el caso Watergate hasta alguna campaña presidencial en pos de instalarse en la Casa Blanca. Por entonces, el personaje había intentado un primer desembarco en la pantalla grande: la película es de 1991, con el hoy olvidado Matt Salinger como protagonista y un sólido reparto (Ronny Cox, Ned Beatty, Darren McGavin). Hasta se llegó a anunciar en un episodio de 2007 la muerte del personaje, pura apariencia que -de paso- abrió la puerta de otra refundación.
Ahora, la perenne capacidad de adaptación del Capitán América se acomoda a las necesidades del siglo XXI, como habitante del nuevo Olimpo heroico de Marvel. Pero también se prepara para evitar potenciales conflictos y potenciales susceptibilidades. En Rusia, Corea del Sur y Ucrania la película sólo se estrenará como El primer vengador . Reminiscencias de aquel fervor patriótico de un mundo de conflictos entre buenos y malos irreconciliables, que el marketing del entretenimiento quiere dar por superados.
LA NACION