Con el sello de la eficiencia

Posted on 14 octubre, 2012

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Por Gabriel Tomich
¿Existe la perfección? En materia de automóviles de alta gama parece que no. Cada nueva generación de un modelo, por lo general, supera a la anterior. Este es el caso del nuevo BMW Serie 3, que La Nacion manejó en la presentación oficial a la prensa en las sierras de Cataluña y el circuito de Montmeló. La Serie 3 de BMW es un modelo clave para la marca bávara, porque los medianos premium constituyen el segmento más competitivo de la gama alta. No en vano representa el 32,6% de las ventas globales de BMW. Por eso, esta sexta generación mantiene el estilo de diseño (deportivo y dinámico) de siempre, pero agrega elementos para remarcar esta filosofía, más tecnología y equipamiento. Desde el punto de vista estructural, la nueva plataforma tiene 50 mm más de distancia entre ejes (que incrementa 93 mm la longitud total), y trochas mayores: 37 mm adelante y 47 atrás. Además, pesa 40 kg menos que la versión precedente. Lo que buscaron los diseñadores es claro: mejorar el comportamiento dinámico y la estabilidad direccional, e incrementar el espacio del habitáculo para los ocupantes del asiento trasero (15 mm más para las rodillas y 8 mm más de altura). La estética también se orientó a reforzar el aspecto deportivo del modelo, que mantiene aspectos distintivos: capot largo, escaso voladizo delantero (aunque algo mayor que antes) y el habitáculo desplazado hacia atrás. El cambio más notorio es en el frontal, con un nuevo diseño para los clásicos riñones de la parrilla y faros planos de gran tamaño.

Tres equipamientos
Por primera vez, el BMW Serie 3 dispone de tres tipos de equipamiento: Modern, Sport y Luxury, compuestos por opciones de terminaciones y materiales según las preferencias del comprador. Entre los chiches de serie más destacados que se incorporaron cabe mencionar el Head-Up display, que refleja información en el parabrisas, como la velocidad e indicaciones del navegador, evitando distraer la vista del camino. Otro es el sistema Auto Start Stop, que detiene el motor en detenciones prolongadas (semáforos, etcétera), para volver a encenderlo ni bien se suelta el pedal de freno. Este último dispostiivo forma parte del impecable conjunto mecánico-electrónico que equipa a este nuevo BMW Serie 3. Toda la motorización es del tipo Twin Turbo y está compuesta de tres plantas motrices. En la prueba sólo faltó el 335i con el clásico motor naftero 6 en línea 3.0 de 306 CV. El otro propulsor naftero de la gama, de la versión 328i, es íntegramente nuevo. Se trata de un 4 cilindros en línea 2.0 Twin Turbo, que desarrolla una potencia de 245 CV, lo que permite acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 s y, lo más importante, tiene un consumo promedio de 6,4 l/100 km. Manejamos esta versión durante todo una jornada por las sierras de Cataluña (casi todo camino de faldeo), donde demostró que le cae de perlas a este Serie 3, que resulta muy ágil y dinámico. En esto mucho tiene que ver también la nueva caja automática de 8 marchas (pionera en el segmento), muy rápida y bien escalonada, que permite tirar cambios ascendentes y rebajes muy divertidos (en modo secuencial) en circuito, donde el chasis y los frenos demostraron la esencia deportiva del modelo, que parece como pez en el agua en los trazados. El comportamiento del motor y de la caja se configuran con los modos Confort, Sport, Sport+ (desactiva el control electrónico de estabilidad) y Eco Pro, para una conducción más eficiente (junto con la recuperación de energía del frenado, la indicación del cambio de marcha y otros subsistemas conforman la tecnología BMW EfficientDynamics. La prueba también incluyó el 320d diésel biturbo que entrega 184 CV y consume 4,1 l/100 km.
LA NACION